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Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

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jueves, julio 22, 2010

Wladi Balboa y los huevos de Rocky




Como tengo televisor, tiempo libre y mando a distancia practico la zapa; la zapa electromagnética. Cavo en las ondas y consigo cambiar la programación del televisor con la vana esperanza de encontrar algo interesante (como si todavía creyera en los Reyes Magos).

Fruto de ello caigo en la emisión de Rocky. El boxeador se desayuna seis huevos crudos del tirón; se los bebe de seis tragos. Confieso que tuve en el personaje del insulso actor cierta inspiración. Era el siglo pasado.

Pese a todo decido desayunar, una vez más, emulando a Rocky Balboa, un litro de vinagre de Módena… del tirón. Meneo la cabeza convulsivamente mientras hago chiribitas con los ojos. Ahora estoy en condiciones de escribir como se espera de mí. Allá voy dioses del Olimp-ollywood. Suene el himno “the eye of the tiger” y denme la pluma con la que saltar a la comba; el bolígrafo con los que hacer flexiones con un solo brazo.

Primer trago; primer huevo crudo.-

Releo un pasaje subrayado de Guerra y Paz: “Me hicieron, por la guerra y por la paz, tantos reproches… Pero todo llegó a su hora… Todo llega cuando tiene que llegar para quien sabe esperar…”.

Me hallo en plena espera. No por vocación, pues suelo salir al encuentro, más por carácter inquieto que por valentía.

Una vez tienes que esperar cabe el resquicio para la desesperación (la no espera). Cuidado. Si ya estás en la senda de la espera y la pretendes abandonar… ¡estás desesperado!

Segundo trago; segundo huevo crudo.-

En ‘La elegancia del erizo’ Muriel Barbery escribe: “Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñan a los que enseñan; y, los que no saben enseñar a los que enseñan, se meten en política”.

Creo que estoy a un paso de la política. Tendré que beber más vinagre y algo de anestesia para que la lengua vaya por libre sin sentirla como mía. Que diga lo apropiado, que diga lo que quieran oír y no lo que quiera decir.

Lo malo es que son tantos los que han pasado por esa sabia cadena de no saber de la escritora marroquí. Habrá hueco para este inepto entre tanto sabio del no-saber.

Tercer trago; tercer huevo crudo.-

Ando perfilando mi ponencia. ‘Lengua, Literatura y yudo. La Palabra’ la he titulado. Me estoy quedando con la lengua narcotizada… me falta la palabra. Habrá que volver al yudo, ese camino jamás abandonado de ceder para vencer. De momento, nos va saliendo de puta madre lo de ceder. Ya veremos cuando vencemos. Quizás en mi tumba figure como epitafio: ‘Cedió, cedió y cedió. Aquí yace un vencedor que nada ganó. Ese fue su gran triunfo’.

Cuarto trago; cuarto huevo crudo.-

“La belleza, al juventud y el encanto se desvanecen apenas aparecen. En la temprana bruma de la primavera podemos observar El puente de otoño”.

Aki-No-Hashi, 1311.

Yo ya he pasado el puente. Para ver el encanto tengo que volver la vista atrás. Pero no me veo. ¿Habré perdido vista? Sólo alcanzo a ver a mis alumnos, a mis hijos… mis recuerdos. He dejado atrás la bruma de la primavera. Veo con claridad hacia delante, veo el muro negro; de un negro reluciente. Si giro a mi espalda veo con dificultad, todo es neblina, tamizando la luz que dejo atrás.

Quinto trago; quinto huevo crudo.-

“El primer chambelán dijo:

- Últimamente ha habido discusiones acerca de si la virtud es innata o adquirida. ¿Cuál es su opinión, señoría?

El señor Takanori dijo:

- Que es absurdo.

El chambelán dijo:

- Si la virtud es innata, el entrenamiento no nos sirve de nada. Si es adquirida, un marginado puede convertirse en el igual de un samurai.

El señor Takanori dijo:

- La mierda virtuosa. La mierda no virtuosa.

El chambelán se inclinó respetuosamente y se retiró”.

Suzume-No-Kumo, 1817

Me encanta la mierda de respuesta del señor Takanori al que habría que llevar de copas por Huertas o por la calle La Cruz. Si nos mete en Chueca acabamos sin Takanori; se lo rifarían. Sabia es la mierda; mierda es la sabia.

¿Será un cuento chino?

Sexto trago; sexto huevo duro.-

¡Me importa un huevo! Sí, sí… Me importa un huevo. A fin de cuentas si ya me he tragado los otros cinco huevos… me importa un huevo, uno más. Tragarme este último huevo por más que huela a huevo podrido, no me supone más sacrificio que el de seguir, continuar… Lo haré por más que esté a punto de arrojar la mezcolanza de claras y yemas envueltas con algo de mi bilis, que llevo ya tragados. Soy Rocky Martín; soy Wladi Balboa… el que se desayuna con vinagre cada mañana.

The End.

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editado por...Wladi Martín @ jueves, julio 22, 2010
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lunes, mayo 24, 2010

Dejad volar la imaginación... que vuelen las cabezas

Me he dejado crecer el pelo. He perdido el interés en mi persona; la que mejor conozco, pero no la mejor que conozco ¡ojo! Claro que tampoco me alcanza ese conocimiento -de mí mismo- y puedo asegurar que hablo de un desconocido. Me resulta familiar, eso sí, y nunca mejor dicho. Pero se trata, sin duda, de un desconocido.

A fuerza de ver crecer mi melena ha empezado a estorbarme tanto pelo. Qué lata.

No me considero ningún jipi (hippie) y no fumo hierba alguna... más que cuando me invitan (ya es cara hasta la alfalfa para los burros). Pero me he dejado el pelo largo y me lo ato en una coleta. Así molesta menos. Como no me miro al espejo tampoco me veo y me creo más formal (con mi coleta) o ajustado a forma (forma habitual... la de todos los días y la de la mayoría de la gente que me rodea). Al menos no voy desmelando por ahí.

Dijeron de Madrid que es una ciudad poblada por no se cuantos millones de cadáveres. Lo dijo el poeta en verso con forma de puño y con palabras de acero (duras y pesadas). Pero yo no tengo el verbo; ni el adverbio. Yo (otra vez el ego) simplemente no me encuentro en una ciudad sino en un pozo. A mis lados hay paredes que me constriñen. A mi alrededor, oscuridad. Sólo si levanto la vista veo algo de luz, adivino una salida. Pero, si me muevo, puedo hundirme al clavar mis pies en el fango. Mi única liberación es volar si dejo mi mente pura y libre. ¡Casi 'ná'!

He engordado algo y, por más que practico zen, en mi pozo, no levito más que mi apéndice viril que tampoco está para 'levitar' (tirar) cohetes (para eso ya está Irán). Busco otra solución a mi falta de liviandad y me asomo a la locura; a la mía. Seguro que tiene que tener algo de verdad como todas las locuras de gentes buenas. Yo, creo que lo sigo siendo. Ya he dicho que fumo alfalfa cuando me regalan como a un asno que cumple con su pollino cometido.

Se me acaba de ocurrir tirar con fuerza de mi propia coleta. Menuda ocurrencia. Ya la tuvo el barón de Munchausen y salió de un pozo a fuerza de levantarse a sí mismo. Me pongo manos a la obra, o, por mejor decir, a la coleta y... ¡Nada! No levito, mas allá de lo que lo hace mi apéndice viril (y eso cuando lo hace, el pobre). Pero sí que estoy notando que mi cabeza se estira. Un tirón más y ¡ya está! La testa se ha desvertebrado de su tronco. Me he descabezado. Por fin 'destestado' (¡a mi edad!)

Encuentro mi cabeza ligera y alcanzo elevados pensamientos pues he lanzado mi cráneo por encima de la boca del pozo y tengo visiones de lo que hay fuera. La cabeza, volando por los aires, fuera del pozo, me propociona bellas imágenes. He visto la luz. La ha visto mi cabeza. No era tan difícil, pues, salir del pozo.

He visto (lo ha visto mi cabeza) el polen flotar al contraluz y no he tenido sofoco alguno. He visto a revoltosas ninfas retozar con zangolotinos tirados por los suelos y no me he enamorado (ni de ellas, ni de ellos). He visto viejos a los que no he odiado y jóvenes a los que no he envidiado; no estaba en ellos, ni estaré. He visto cantar y escuché la melodía, sin comprender la letra, pero tarareando a pleno pulmón cada frase, cada palabra. He visto comer sin hambre, hablar sin decir nada (algo); pero n o he sentido saciedad, tampoco dolor de cabeza. He visto correr sin avanzar, besar sin amar y... no he sentido fatiga, ni soledad.

Me he sentido ligero, fuera de mi pozo. Me he sentido fuera de mí, de tanto gozo. Me he sentido pleno, feliz, vivo. ¿Habré perdido la cabeza?

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editado por...Wladi Martín @ lunes, mayo 24, 2010
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lunes, mayo 17, 2010

En la piel de otro


Hoy me he levantado con la piel de otro. No encontré el cuarto de baño porque no lo buscaba, pero, de repente, aún somnoliento, me vi frente a un espejo en el que apareció una cara extraña. Debía ser mi rostro, pero yo no estaba allí. Ni mirando al espejo ni al otro lado de él. (¿Sería Alicia que se ha dejado barba?). Hoy me he levantado en la piel de otro.

Fui a mi calendario colgado de la pared donde nunca da la luz del sol y pegué un nuevo día. Mi calendario va creciendo y, cada día, adquiere una nueva hoja. A mi me recuerda lo que he vivido y no lo que me queda para acabar ningún período.

En un cuento que leí, en un libro de Jorge Bucay, en el cementerio las lápidas eran inquietantes. Algunos de los enterrados allí sólo habían vivido 11 días. A lo sumo, los que pudieran ser considerados más afortunados (por esa cuestión de que siempre pensamos en ‘más’ y no en ‘mejor’) llegaban a un par de años o tres. Al preguntar al jardinero se encontraba la explicación. En la ciudad del cuento, cada persona contaba con una libreta. Se les entregaba en el momento de nacer y, en ella, se apuntaba, cada día que se había vivido plenamente. Se contaba cada jornada vivida plenamente por haberse sentido dichoso, por haber compartido emociones íntimas con otros seres humanos afines y por esas cosillas que llamamos ‘vivir’. Por ser feliz, ¡vaya! Al acabar la vida de cada ciudadano de aquel cuento, en su lápida no se mostraba fecha de nacimiento y de defunción sino el número de días anotados en la libreta. Los días 'vividos' en definitiva.

Hoy me he levantado envuelto en un pijama de rayas y dudas. Me acosté desnudo y me desperté embutido en tela de tafetán y angustia. También me acosté junto a una mujer, mi compañera, y me levanté junto a un hombre de mi misma edad y fisionomía al que no he reconocido. Le he dejado seguir durmiendo y sospecho que tardará en despertar. Quizás no lo haga nunca en esta vida de sueños.

Al llegar a la cocina no me he preparado un café. Me he tomado una pastilla de dormir… queda mucho día por delante y más me vale coger el sueño para enfrentarme a una nueva jornada llena de envites y embates.

Tampoco me dolía nada al saltar de la cama; ya he dicho que estaba en la piel de otro (algo tendría que ver). Así es que he cogido una maza de la caja de herramientas y me he sacudido un par de martillazos en las rodillas y otro en la espalda. Ahora me empiezo a animar. Ya tengo mis dolores de cada mañana y me empiezo a encontrar a mí mismo, aún dentro de la piel de otro. Lo conocido, por más que sea odioso, acaba teniendo algo de confortable. Lo nuevo, por extraño y desconocido, siempre se nos planta delante con un toque de peligro. Yo, por ejemplo, aún en la piel de otro, siempre resulto algo inquietante a mis conocidos; quizás sea por eso mismo; quizás porque no me conoce ni la madre que me parió (también ella me parió en la piel de otro... ¿o fue mi padre el que me parió en la piel de otra?)

Don Peligro y doña Osadía se marcharon de la vecindad. No se les ve por el barrio y en su casa las persianas descansan sin dejar pasar ni un hilo de luz. El barrio ha cambiado, todos estamos más tranquilos, pero los niños palidecen y no juegan; muchos enferman sin encontrarse el mal ni el remedio. También, entre los adultos, hay un alto índice de suicidios… todos lanzándose de cabeza contra un espejo. Algunos lo colocan bajo el balcón y se tiran en picado a él. Otros, lo cuelgan en una pared y se lanzan, tomando carrerilla, con un vehículo. Coscorro, el músico, lo hizo montado en su bicicleta, lanzándose por la cuesta de la calle Armonía. El espejo lo había clavado a un árbol, al final de la pendiente. El árbol ha dejado de dar castañas. Se las debió de llevar todas él. Así lleva dos años, desde que el bueno de Cascorro ha dejado de tocar el oboe.

También acudieron nuevos vecinos. Doña Caridad y don Celo, dicen que vienen de lejanas tierras en las que crece la hierba sobre la roca y hielan los nidos de los pájaros incluso en primavera. En la corrala en la que se ha instalado el matrimonio hablan maravillas de los nuevos vecinos. También es notable que, desde que fijaron su nueva residencia, no hacen más que llegar curas y prestamistas al barrio. Creemos que tiene que ver pues preguntan por ellos tan pronto llegan al barrio.

Hoy me he levantado en la piel de otro. Voy a ver si me la quito y me pongo la mía. Creo que la tiene el señor con el que me he despertado en la cama, esta mañana. Ahí sigue tirado; le acabo de ver desde el pasillo. Le voy a despellejar, me voy a hacer un traje con su dermis y el resto lo voy a echar a los cerdos; los tengo descuidados y hace tiempo que no los alimento. Luego corro el riesgo de que me coman la mano en cuanto me acerco a ellos. ¡Cómo son estos cerdos!

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editado por...Wladi Martín @ lunes, mayo 17, 2010
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martes, abril 20, 2010

Hasta marea el largo camino

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editado por...Wladi Martín @ martes, abril 20, 2010
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martes, agosto 18, 2009

Llegamos a Guadarrama tras la quinta etapa


Nuestra aventura ha tenido unos cuantos capitulos desde la última vez que escribimos en este WLADIARIO. Lo malo es que no hemos tenido mucho tiempo de asueto como para compartir todo lo que nos ha ocurrido. De momento, tenemos que decir que estamos en Guadarrama descansando en esta jornada de martes 18. Ya teníamos pensado dedicar algún día de esta azarosa aventura a descansar y reponer fuerzas. Y... después de la paliza de ayer; era conveniente. Cristina se está llevando una paliza por encima de lo razonable y mis piernas ya no son lo que fueron.



Ya iremos explicando todo con detalle, pues estamos, como queda dicho, fuera de nuestra casa aún. Por ese motivo nuestras posibilidades se limitan; utilizamos un equipo prestado. Tampoco hemos encontrado medios (sencillos) para colgar nuevas fotos ni videos. Pedimos disculpas y mantenemos nuestro compromiso de seguir informando un poco más adelante. Por el momento, anticipamos que vamos a ir suspendiendo la aventura ante los últimos acontecimimientos. Lo hacemos sin pesar ninguno y con el convencimiento de haber superado muchos de nuestros límites. Además, tenemos idea de retomar el proyecto tan pronto atendamos otras cuestiones, en los últimos días de agosto. De manera, que queda en el aire el completar esta locura que está próxima a su fin. ¡Estaría bueno!



Seguiremos informando y aportando imágenes y anécdotas. Baste decir, por el momento, que nuestra quinta etapa acabó en Guadarrama tras salir de Las Rozas con múltiples avatares incluido el extravío de la ruta y el encontrarnos perdidos en un jaral, en pleno monte, sin opciones a retomar el camino más que volviendo sobre nuestros pasos. En total se cubrieron 50 nuevos kilómetros, con lo que llevamos a lomos de nuestras poderosas monutras más de 250 Km. en tan solo cinco días.



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editado por...Wladi Martín @ martes, agosto 18, 2009
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sábado, agosto 15, 2009

Completamos la Segunda Etapa





Arganda del Rey - Aranjuez (62 Km.)

De momento, poco más os contamos. Llegamos tarde a casa (tras recoger el coche en Arganda) y hoy volvemos a salir. Así es que, un poco de paciencia y seguiremos informando. De momento, hoy queremos salir de Aranjuez y llegar a Parla. Ahí podremos darnos un bañito en la piscina si llegamos a buena hora. Pero, antes, queda aclanzar Ciempozuelos desde Aranjuez (y no sabemos por dónde), pasar a Valdemoro, rodear Pinto y llegar a Parla; so pena que demos con el acceso Esquivias por carreteras 'razonables' y, desde allí, encontremos el camino de la Fuente de la Teja para atravesar por Torrejón de Velasco (Torrejoncillo) acceder por caminos a Parla Sur. Ya os lo contaremos.

Y mañana... ¡más!


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editado por...Wladi Martín @ sábado, agosto 15, 2009
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jueves, agosto 13, 2009

I Vuelta Cicloturista a la Comunidad de Madrid

Bueno... Bueno, bueno, bueno. Pues ya hemos empezado nuestra nueva locura-proyecto. Otros se ponen como objetivo un vuelo barato y una playita para pasar unos días. Algunos, se lo cuecen con un familiar, o varios, para organizar unos días en el pueblo y cosas de esas... El caso es que un servidor y su fiel escudera se lo han montado en plan 'duro' (o casi) y se han metido ya la primera etapa de esta I Vuelta Cicloturista a la Comunidad de Madrid, que, lo mismo, acaba en algo consolidado.



Estábamos seguros de que era imposible que lo lográramos, tras varias pruebas iniciales. Por eso precisamente nos animamos más. Ahora, ya hemos empezado y seguimos pensando que no lo lograremos, pero ya hemos empezado y tenemos curiosidad por saber hasta donde nos llegan las fuerzas. Mañana, si conseguimos salir de la cama pensamos volver a Arganda del Rey donde hemos acabado hoy la etapa. En total hemos cubierto 57 Km. (que se dice pronto). Según nuestro marcador (el de la bici) hemos estado pedaleando casi 4 horas. Salimos de casa (de Torrejón de Ardoz) a las 9h. 20 min. Y hemos llegado a Arganda (donde habíamos dejado el coche) a las 17 h. 15 min. Es decir que la jornada ha sido de ocho horas como si fuera una jornada laboral.

Nuestras primeras pedaladas se dieron por zona de caminos que conocemos bien para salir de Torrejón de Ardoz. Por el cauce del Henares hay sendas que ya tenemos muy conocidas y que nos conducen hasta las laderas del Cerro del Viso. Tras superar la primera loma seria divisamos Torres de la Alameda y nos lanzamos hacia la localidad con ganas de pillar las primeras sombras. El día ha sido muy caluroso y ya, a esas horas, empezábamos a buscar refugio del sol.



Desde Torres de la Alameda fuimos hacia Valverde de Alcalá sin saber que había que seguir subiendo lomas. A pesar de transitar por asfalto tuvimos que echar pie a tierra en alguna ocasión. Estaba previsto; ya hemos dicho que esto es una marcha cicloturista de carácter deportivo, pero no competitivo. Bastante reto representa superar ciertas limitaciones propias, como creemos haber conseguido de momento.



De Valverde de Alcalá, que se preparaba para sus fiestas con talanqueras en algunas de sus calles, salimos pronto. Sólo encontramos una fuente y no tenía mucho abrigo del justiciero sol, de manera que decidimos seguir en dirección a Nuevo Baztán. Sabíamos que tendríamos que volver a subir buenas cuestas pues el pueblo se encontraba en una hondonada. Con más ánimos que fuerzas afrontamos las pendientes y, enseguida comprobamos que los ánimos declinan pronto, cuando merman las fuerzas. Fue un auténtico calvario subir los pinares que separan Valverde de Nuevo Baztán. El sol era implacable y, para colmo, las moscas mostraban una tenacidad y simpatía por nuestra piel fuera de lo común. Nos iban comiendo literalmente.



Tras varias paradas a beber agua y algunas caminatas tirando de las bicicletas coronamos la última ladera y vimos ante nosotros las llanuras que conducen al pueblo en que José Churriguera dejó su huella (Nuevo Baztán). Creíamos que ya estaba todo hecho y, sin embargo, el sol no nos dio cuartel de manera que llegamos más quemados que la moto de un hippy a la bella localidad que debe su nombre a un amigo del Rey Carlos II, Juan de Goyeneche y Gastón.

Nuevo Baztán. Comida y descanso en el conjunto histórico

El municipio fue fundado en 1709 segregándose su territorio del municipio de Olmeda de las Cebollas (hoy Olmeda de las Fuentes -singular pueblo que merece la pena visitar por su belleza y por ser casi ignoto en toda la Comunidad de Madrid-).



El Palacio-Iglesia de Goyeneche fue construido entre 1709–1713, por José de Churriguera.



En Nuevo Baztán vivían familias navarras, castellanas, flamencas y portuguesas. Pero el pueblo fue construido por agotes, venidos de Navarra del valle de Baztán (de ahí que se llamara Nuevo Baztán).


En el parque que se extiende frente a la portada principal de la iglesia de San Francisco Javier dimos buena cuenta de unos bocadillos de embutido comprado en el supermercado que hay junto a la 'plaza del secreto'. Luego, nos refrescamos largo tiempo en la fuente y nos tumbamos a descansar en el césped. Mientras, potentes coches descapotables y cuatro por cuatro aparcaban a nuestro lado. De ellos salían hombres con camisa, pantalón corto y zapatos sin calcetines y mujeres con bolsos de mano, peinado de peluquería y pantalones largos. Sin duda se trataba de turistas de un tipo muy diferente al nuestro.


No pudimos echar la siesta como pretendíamos. Las moscas seguían pesadas como ellas mismas. Se puede decir pues que nos decidimos a partir... ¡por si las moscas!

En cuanto tomamos la carretera hacia Vilar del Olmo comprendimos que el sol estaba en pleno apogeo. Pasaban unos minutos de las dos y la carretera parecía derretirse ante nosotros.



Enseguida nos asomamos al barranco desde el que se divisa Olmeda de las Fuentes, al oeste, y más al sur, Villar del Olmo. Nos deslizamos por las rampas en dirección a esta última población y, enseguida, descubrimos que no era preciso bajar del todo. Una desviación hacia Campo Real se ofrecía hacia la derecha. El ofrecimiento llevaba su veneno; la carretera se empinaba hacia arriba de manera endiablada. Una nubecita nos convenció de que era el momento oportuno de liarse a pedaladas. Todo fue una quimera. Apenas unos segundos después el sol mordía nuestra piel sin clemencia. La cuesta volvió a traer como consecuencia el famoso 'pie a tierra'. Lo malo era que no se encontraba una sombra por ninguna parte.




La tortura duró unos largos minutos hasta conseguir alcanzar la nueva cima. Pero, por delante, se estiraban largos kilómetros de carretera a pleno sol. Había menos sombra que en el patio de colegio de un niño saharaui. Y allí estábamos los dos cicloturistas de esta historia sudando la gota gorda y echándonos agua por la cabeza a cada kilómetro. Llegar hasta Campo Real fue todo un triunfo. Nuestro esfuerzo merecía un premio y decidimos parar en un bar del polígono industrial (El Ven y Ven II). Allí dimos buena cuenta de unas cervecitas a punto de congelación que nos supieron a gloria.




Tras algunas dudas con las señales de tráfico encontramos el camino hacia Arganda del Rey; nuestro destino. Las rampas de bajada fueron mejor premio que las birras. Todavía quedaban ocho kilómetros pero casi todo era de bajada. Así es que nos volvimos a animar y nos lanzamos por las pendientes hacia abajo.


Cuando llegamos al coche pusimos el aire acondicionado como si dispusiéramos de una lámpara maravillosa (con genio dentro y todo). Nos quedamos un rato viendo cómo emanaba ráfagas de aire frío como por arte de magia. Casi se nos olvida meter las bicicletas en el maletero.



Hay que decir que decidimos llevar el coche hasta Arganda porque ya nos tocó discutir con un 'seboruco' (palabra cubana que Uds. deben descubrir su significado si lo desean). El intransigente uniformado no consintió que metiéramos la bicicleta pese a que no mostró la reglamentación en ningún momento. Así es que para garantizar el buen fin de esta primera aventura decidimos lleva nuestro coche el día anterior (en realidad dos días antes). También mañana tenemos pensado cargar las bicicletas en el coche para empezar la segunda etapa en el mismo punto que ha finalizado esta primera. Pero de eso hablamos ahora.


Segunda etapa.


Es nuestra intención partir mañana viernes día 14 tempranito con las bicis en el coche. Queremos llegar a Arganda del Rey donde estacionaremos el automóvil y comenzaremos a pedalear. Aprovecharemos el trazado de la Vía Verde del Tajuña hasta Morata (también de Tajuña). Desde allí abandonaremos la estupenda alfombra de esta calzada ciclista para dirigirnos a Chinchón. Seguro que hay ocasión de visitar su famosa Plaza Mayor, por más que eso suponga bajar la formidable rampa en que se encuentra esta villa famosa por su anís. Luego, el objetivo es llegar a Aranjuez, donde pensamos tomar bellas imágenes que den prueba de que hemos concluido nuestra nueva hazaña (si es que es así; que está por verse). Desde Aranjuez pensamos regresar a Torrejón en Cercanías y, ya por la noche, regresar a por el coche.


Adelanto de las restantes etapas.


Como no tenemos objetivos fijos, ni fechas, ni plazos... adelantamos que tenemos intención de realizar una tercera etapa de Aranjuez a Parla (el sábado 15). Posteriormente, el domingo 16 queremos llegar a Guadarrama donde esperamos que un familiar nos de cobijo, para emprender el lunes la última etapa (de Guadarrama a Torrejón de Ardoz, nada menos). Pero insistimos en que todo esto es una idea y que día a día igual tenemos otra u otras muchas... ¡somos así! De momento estamos disfrutando como enanos y sorprendiéndonos de que seguimos rebasando límites que creíamos tener. Ya veremos cuando nos estampamos con la cruda realidad.

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editado por...Wladi Martín @ jueves, agosto 13, 2009
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lunes, enero 07, 2008

El fútbol al revés

Me gusta el fútbol. Es un deporte que se juega en equipo y lo que uno hace depende de lo que hacen los demás (por no hablar del rival, sin el que el juego sería imposible). Además, de lo que hacen los demás también depende lo que uno hace, en definitiva. Se fomenta la aceptación.
Por otra parte, cada vez hay más respeto en las gradas donde, por cierto, ya no hay espectadores sino hinchas. A nadie se le ocurre acordarse de la madre del juez de línea ni publicar en alto las inclinaciones (supuestas inclinaciones) sexuales del árbitro o del portero del equipo rival. Incluso a los niños se les alecciona en el más profundo de los respetos hacia deportistas humildes que lo dan todo por un simple ideal, por un simple escudo o por unos colores… las más de las veces sin más pago que el simple aplauso.
Me gusta el fútbol porque, ahora que se puede ver algún que otro partido en la tele (algún que otro día por ahí salpicado) se torna en escuela de vida. Es ejemplar el comportamiento de jugadores que corrigen al árbitro explicando que no ha sido falta, que se han tropezado simplemente y que el jugador contrario no ha llegado ni a tocarles. Es grandioso, cuando un jugador, con lágrimas en los ojos por el dolor que le ha producido una patada, se acerca al rival que se la ha propinado y le consuela (sí le consuela) explicándole que no le duele tanto y que un fallo lo tiene cualquiera. Además, suelen fingir que ya pueden correr para no demorar la reanudación del juego. ¿En qué otro deporte se ve algo así?

Grandioso espectáculo. En sí mismo el espectáculo del fútbol es grandioso también. En cada equipo hay una especie de competencia sana entre los propios jugadores que casi se pelean por ser el que más corre, el que a más balones llega incluso ofreciéndose a sus compañeros (sin esconderse en ningún momento) y gritando aquello de: descansa que ya voy yo. Y se dan unas galopadas tremendas aún sabiendo que no llegarán a algunos balones… sólo por dar ejemplo.
La
La complicidad del colectivo del fútbol alcanza a todos los estamentos. Cuando el equipo rival va perdiendo se ve a los recogepelotas más solícitos en facilitar el balón a los que van perdiendo, aún cuando sea el equipo visitante. En el palco de autoridades se mima especialmente a los técnicos y a quienes presiden el equipo rival si es que va perdiendo. Todo es sentido del humor y demuestra que lejos del resultado lo que importa es el juego en sí mismo. Ya podrían aprender en otros deportes donde acaban a mamporros por una tontería e incluso se llegan a insultar. ¡Qué vergüenza!

El libro al revés. Cuando voy al fútbol, en fin, me acuerdo del relato del ‘libro al revés’. Un amigo mío, ya fallecido, en uno de sus viajes por el extranjero escuchó a un chavalillo que gritaba: ‘vendo libros al revés'. Mi amigo se acercó y compró uno, muy intrigado. Cuando llegó al hotel vio que era incapaz de leer el dichoso libro. Se puso frente al espejo y lo intento día tras días.
A la vuelta del viaje siguió con empeño en su tarea y tras varios meses empezó a ser capaz de entender algunos párrafos. Hizo de la lectura del libro una de sus tareas más importantes y a medida que pasaba el tiempo fue capaz de leer ese ‘libro al revés’. Cuando le fallaron las fuerzas, ya viejo y enfermo, acudí a su casa donde algunos familiares y amigos velaban su lecho. Allí me confesó que por fin era capaz de leer sin problema ninguno el dichoso librito. Pero, añadió. En cambio, ahora que estoy a punto de morir, veo el mundo entero, todo del revés.

¡Qué bonito es el fútbol!














Niño preparado para lanzar escupitajo al juez de línea. Los tres se pasaron gran parte del partido con tal diversión. El juego les interesaba mucho menos.

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editado por...Wladi Martín @ lunes, enero 07, 2008
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miércoles, diciembre 26, 2007

VÁIS A ACABAR CONMIGO... Y ME ALEGRO

Los que hoy me odian me acabarán apreciando, o sea, poniendo precio. Será tal la paz que les quede cuando acaben conmigo que se encontrarán un poco vacíos, encontrarán el valor (el precio ese). Entonces llegará el reconocimiento, la constatación de lo mucho que les hacía sentirse vivos… ellos que –como yo- no dejan de llevar una miserable vida (¿Y cuál no lo es?)

Pero acabarán conmigo, lo tengo claro. Lo harán porque les he dado una razón para mover esa parte del cuerpo que ni es espalda ni son las piernas todavía. Eso les llena de importancia, de ‘yoísmo’ y tienen, por fin, algo más en qué pensar que las cosas en que pensamos los normales, como yo, como tú que me lees ahora; gentes que no hacen de su vida un montón de dinero o de polvo blanco o de pildorita.

No me cuesta ningún trabajo pedir perdón. Lo hago muy a menudo y, casi siempre, porque creo que me he equivocado –me equivoco, luego existo-. Además, tengo plena consciencia de que me equivoco un número indefinido de veces cada día que paseo mi mortal existencia por este jardín de higos –chumbos- que llamamos vida humana. Mis equivocaciones son mías, una vez asumida la equivocación fatal de mis santos padres que dieron en concebirme; que esa no es mía pero es el origen de todas las demás. Además, mis perdones son míos pero me los dan los que les da la gana y noto que cada vez son menos o más condicionales. Están hasta los güevos de que les pida disculpas y van poniendo rintintín a sus perdones (que son suyos).

A mí, alguna vez me han pedido perdón y me han dejado cascado. Me han roto el alma un poquito, casi sin darme cuenta. Por eso tardo un pelín más en dar mi perdón, porque no tengo costumbre; no por duro o insensible, que es más bien lo contrario. Mi perdón suele ser humedecido de blandura y baba; quizás no sea tan limpio como el de quien lo otorga pensando en otra cosa.

Lo bueno es que no espero que nadie me pida perdón, aunque sí que reconozco el deseo donde aparece. Me he tirado muchos años tumbado para saber reconocer ese deseo y tener una idea (confusa, eso sí) de qué hacer con él. Normalmente me lo meto por donde me cabe o lo meto por donde me sobra, como hace todo el mundo, no te jode –nunca mejor dicho-. Pero, ya digo que… esperar, esperar… no espero más que el final de las horas que me llegará como a todo el mundo. Cuando acaben conmigo.

Lo malo de decir o escribir lo que se piensa es que la gente acaba pensando (también, que ya es algo) que eso que escribes es todo lo que piensas. Pues no. Además, yo pienso lo que me da la gana. Y cuando me da la gana lo dejo de pensar. Y cuando me vuelve a venir en gana lo dejo por escrito como ahora, que no sé por qué me ha dado por perder unos minutos escribiendo, cuando podría estar montando en bicicleta ya que no tengo un rocín (pero sí prometo ponerme una bacía de barbero a modo de yelmo). El caso es que parece que he dado duro en el YUDIARIO y me vengo a refugiar en las páginas de éste, mi vomitorio, en el que cabe la poesía, la fotografía, lo íntimo y lo público, caben niños y gigantes y sólo si te estiras en la ensoñación se te asoman los pies por el frío espacio que deja Internet.

Fíjate tú que no me gusta herir sentimientos, y que lo que mayormente busco es desahogo, cuando noto que me endiñan. Pero a algunos, como a mí mismo, se nos nota que nos enamoramos de algunas personalidades (no personas, que, a veces, también) y nos quedamos enganchados. Claro que tengo ventaja sobre casi todos estos enamoradizos papanatas. Ya he explicado que crecí mucho tumbado en un diván en casa de una estupenda señora argentina. Crecí casi hasta la altura de la insignificancia que ahora me permite ver las cosas desde las cimas de mis sueños, por más que siempre me veo obligado a mirar hacia arriba –cosas de la talla-.

El caso es que sigue revoloteando mi ocurrencia de llamar frutería a un establecimiento al que me veo obligado a acudir entre 10 y 30 veces al año, dependiendo del año (y también dependiendo de las reacciones que provoca el YUDIARIO o mi afilada pluma de kevlar). También he debido de excederme al poner motes a falsos personajes porque resulta que la ‘peña’ enseguida se ve retratada en ellos. Jopelines, qué susceptible anda el patio. A mi me llaman de todo desde tiempos inmemoriales. Claro que yo casi siempre estaba donde no tenía que estar o donde era muy diferente a los demás. Primero era el hijo de los violines en la tierra del gua, las chapas y la peonza. Los gitanos me intentaron dar un paliza como hicieron con mi padre. Luego descubrí que no eran gitanos. Pese a todo, yo tuve más suerte o ya llevaba la mala leche paterna en mis venas. Luego estuve en la tierra de los blancos abusones y, pese a ser rubiales, decían que sí, pero menos, que si era español, o sea, como ellos, pero menos. Asistí a lo que luego se llamó Apartheid y no puedo presumir de haber hecho amigos negros, como tampoco los tuve gitanos en Caño Roto. Al volver de la tierra de los springboks pasé un tiempo en la de los quinquis; todo un cambio. Luego me intentaron acomodar con los niños de Sebago, Agua Brava y ‘loden’… todo fue inútil. Tampoco estaba en mi sitio y se manifestó cuando me tuve que deshacer del ‘Cholón’, aquel chaval que con 15 años ya medía 190 cm. No vamos a seguir porque la infancia se me acabó, aunque sigo empeñado en rememorarla cuando no me duelen los huesos de la espalda, ni me molestan las muelas. El caso es que me enseñaron a leer mal. Cuando me dicen la ‘ese’ con la ‘i’ digo SI. Pero cuando me dicen: la ‘ene’ con la ‘o’, también digo SI. Así me va. ¡Que sí, que sí!

Me jode tener enemigos, porque no los voy buscando, pero me salen por todas partes. Menos mal que algunos (poquitos) son de talla. Así me voy dando importancia. Lo malo es cuando me enfango en tonterías con gente pequeñita (como yo); gente que tendría que ser de mi club, de los mortales que se han de buscar unos a otros para hacer esto más llevadero. Entonces noto que se me va la vida y, para colmo, mis alergias y mierdas no me aconsejan tener perro (a mí que tanto me consolaba mi fiel perrito mil-razas). Pobre de mi; qué miserable soy que sólo me quejo de lo mío y no soy capaz de ver que sigo siendo un privilegiado en medio de tanta caca de vaca.

Lo que deberíamos hacer (si me lo permiten) es pensar en los privilegios que la vida va poniendo a nuestro alcance. Algunos han venido a presumir en mi puta cara de que no se dedican al yudo. Me lo dicen a mí que llevo toda la vida trabajando descalzo y lo recibo como una bofetada; como una más. Me lo dice gente que vive del yudo, o de los yudocas, por decirlo de alguna manera. Me quedo perplejo. Me dicen que me obsesiono con el yudo, que hay mucho más (me lo dice gente que quiero y hasta se apartan de mi quienes creen que dedico demasiado tiempo al yudo). Que os den por el casto ojete queridos hermanos (y primos y familiares en general, que todos somos hermanos a los ojetes del señor). Me meto yo con los que se tiran el pegote porque se han comprado un coche muy bonito cuando lo que pagan es parte de su impotencia galopante. Claro que yo sólo me he comprado una vez en mi vida un coche nuevo y fue por equivocación, Era un Sköda y lo pagué a medias con una novia que se llevó la mejor parte (la pasta). El resto del tiempo voy cogiendo las hierbas que otros arrojan.

Por cierto, hace años que no felicito las Navidades ni a Dios. Las hemos convertido en un ‘show de teleñecos’ y a veces me da pudor participar en él, aunque me toque hacer de rana Gustavo, el reportero más dicharachero. Además, les tengo respeto a mis amigos y conocidos y, entre ellos, cada vez cuento con más agnósticos, ateos, musulmanes, descreídos, anticlericales, ácratas, anarquistas… (gente bien todos ellos). No obstante, tampoco me va a pasar nada (ni bueno ni malo) por desear FELICES FIESTAS (éstas de invierno y todas las que traiga el año –el nuestro, que mis amigos chinos siguen con el mismo año y no lo van a cambiar aún-)

Pues eso; como decía mi abuelo ‘a comer fuerte, a peerse fuerte y a enseñarle los cojones a la muerte’, con perdón.

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editado por...Wladi Martín @ miércoles, diciembre 26, 2007
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lunes, diciembre 24, 2007

Chaladura con Dover

Lo de la música es de familia y si no... mira mi sobrina a los pocos meses de nacer cómo se afana en sacar los mejores sonidos a su composición


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editado por...Wladi Martín @ lunes, diciembre 24, 2007
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