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Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

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viernes, marzo 23, 2012

El rebelde exige progreso, el revolucionario exige destrucción


Escribe Pearl S. Buck, la primera premio Nobel de Literatura, que “los japoneses han sido y son rebeldes, pero no revolucionarios”. Lo escribe en su obra Gente del Japón, donde añade a modo de explicación: “Los rebeldes exigen progreso, mientras los revolucionarios exigen destrucción”.

Yo siempre me he sentido un poco rebelde muy a mi pesar las más de las veces. También he albergado en el ánima y quizás en el ánimo el ser un poco revolucionario. Pero para eso hay que tener mucho más carisma que el que tengo yo. Sin embargo, por mucho yudo que practique, lo que nunca me he sentido es japonés; cosas de haber nacido a tantísimos kilómetros del archipiélago del Pacífico… ¡supongo!

Al leer las sabias palabras de la Nobel estuve tentado de hacerlas mías y decir que no soy revolucionario sino rebelde, porque quiero el progreso y no la destrucción. Pero le he dado otra vuelta y pienso: ¡Qué case de rebelde sería yo si no estoy dispuesto a destruirme a cada vuelta de tuerca! Para rebelarse hace falta destruir algo, sacrificar algo.

Ahora que ha llegado la primavera con sabor a invierno, dejando atrás al invierno con regusto a primavera, me vuelvo a desmontar un día más. A veces me pillan las prisas y me voy a mis cosas a medio montar. Con una pieza en el cajón, salgo de casa y me enfrento a mis convicciones desde la certidumbre de que mañana serán otras. Llego de noche a casa confuso y sin alguna pieza. Me pongo el pijama del cuero vivo y voy al cajón a por la pieza que no dio tiempo a poner en su sitio. A veces me encuentro dos o tres más; otras no encuentro ninguna. Y sin embargo sigo funcionando. O subsistiendo, sería más propio.

Cuando vas por ahí sin alguna pieza que se te ha olvidado en casa se sufre. Algo no encaja y te vuelves vulnerable. Llega un niño, te da un abrazo y te desmontas desparramado por el suelo. O te quedas de una pieza; depende.

Cuando también en el cerebro te falta alguna pieza (o se te mueve algún tornillo como a mí) también te vuelves vulnerable. Te ves obligado a mover tus pensamientos intentado asentarlos de nuevo; para no sufrir. También hay abrazos intelectuales que desmontan desparramado por el suelo… o te dejan de una pieza.

Admiro a los tíos de una sola pieza. Son marmóreos. No dejan ni una sola grieta para que entre la contaminación; tampoco la luz. He tenido a mi alrededor cantidad de tíos de una sola pieza (y alguna que otra tía). De todos aprendí básicamente lo mismo; que jamás sería como ellos. ¡Y mira que los he admirado!

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editado por...Wladi Martín @ viernes, marzo 23, 2012
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lunes, marzo 19, 2012

La isla y la botella


Estaba yo náufrago en mi diminuta isla y encontré un trozo de grafito y otro de papel. Redacte mi mensaje de auxilio, me lo comí y me metí en una botella… Mucho mejor. Ahora las esperanzas están en mi barriga, que es donde deben estar. Y yo en la botella, que es de donde no salgo.

También todo un pueblo, hoy metrópolis, ha sido capaz de meterse en la Botella. También Madrid debe de tener las esperanzas en la barriga…o en la Aguirre, que suena casi igual.

Si hay gente capaz de meter un barco en una botella por qué no meterme yo. Así podría ser Drake y dar por saco a la Armada y también a la que se va a armar.

Cuando escribo me siento mejor. Much better. Y me parece escuchar una voz (la de Marlon Brando) que añade susurrando a mi oído: much butter. ¡Que te den por…! Y resulta que va el genial actor y se pone a ello. Menudo tango que acaba con el culo al aire.(Otro en la botella)

A mi no me gusta la mantequilla y menos para untármela por el culo. Tampoco la margarina. Pero voy probando con el aceite de oliva por guardar dieta mediterránea y por los tiempos que se nos echan encima. Conviene estar preparado y también el aceite ‘nuestro’ se pondrá a precios prohibitivos.

Si se me echa encima el tiempo va a ser a plena conciencia porque yo pienso mucho en la muerte, que es cuando ya no existe tal. Como ahora tengo tiempo pienso en su ausencia. Y si se me echa encima me va a pillar sin ganas y encima prevenido. Eso es lo peor. Si al menos tienes el consuelo de que no te lo esperabas…

Yo no soy muy inteligente pero arrugo el ceño, pauso las respuestas y acabo dando el pego. Tampoco soy muy reflexivo, pero viendo la media nacional podría pasar por un monje tibetano. Lo malo de dar el pego de inteligencia y pasar por reflexivo es que no puedes compartir estupideces, que siempre consuela un huevo. Sobre todo desde una isla a otra. Así que por listo te toca buscarte tus propios consuelos aunque también sean gilipoyeces las más de las veces; y encima sin salir de tu islote.

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editado por...Wladi Martín @ lunes, marzo 19, 2012
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