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jueves, agosto 13, 2009

I Vuelta Cicloturista a la Comunidad de Madrid

Bueno... Bueno, bueno, bueno. Pues ya hemos empezado nuestra nueva locura-proyecto. Otros se ponen como objetivo un vuelo barato y una playita para pasar unos días. Algunos, se lo cuecen con un familiar, o varios, para organizar unos días en el pueblo y cosas de esas... El caso es que un servidor y su fiel escudera se lo han montado en plan 'duro' (o casi) y se han metido ya la primera etapa de esta I Vuelta Cicloturista a la Comunidad de Madrid, que, lo mismo, acaba en algo consolidado.



Estábamos seguros de que era imposible que lo lográramos, tras varias pruebas iniciales. Por eso precisamente nos animamos más. Ahora, ya hemos empezado y seguimos pensando que no lo lograremos, pero ya hemos empezado y tenemos curiosidad por saber hasta donde nos llegan las fuerzas. Mañana, si conseguimos salir de la cama pensamos volver a Arganda del Rey donde hemos acabado hoy la etapa. En total hemos cubierto 57 Km. (que se dice pronto). Según nuestro marcador (el de la bici) hemos estado pedaleando casi 4 horas. Salimos de casa (de Torrejón de Ardoz) a las 9h. 20 min. Y hemos llegado a Arganda (donde habíamos dejado el coche) a las 17 h. 15 min. Es decir que la jornada ha sido de ocho horas como si fuera una jornada laboral.

Nuestras primeras pedaladas se dieron por zona de caminos que conocemos bien para salir de Torrejón de Ardoz. Por el cauce del Henares hay sendas que ya tenemos muy conocidas y que nos conducen hasta las laderas del Cerro del Viso. Tras superar la primera loma seria divisamos Torres de la Alameda y nos lanzamos hacia la localidad con ganas de pillar las primeras sombras. El día ha sido muy caluroso y ya, a esas horas, empezábamos a buscar refugio del sol.



Desde Torres de la Alameda fuimos hacia Valverde de Alcalá sin saber que había que seguir subiendo lomas. A pesar de transitar por asfalto tuvimos que echar pie a tierra en alguna ocasión. Estaba previsto; ya hemos dicho que esto es una marcha cicloturista de carácter deportivo, pero no competitivo. Bastante reto representa superar ciertas limitaciones propias, como creemos haber conseguido de momento.



De Valverde de Alcalá, que se preparaba para sus fiestas con talanqueras en algunas de sus calles, salimos pronto. Sólo encontramos una fuente y no tenía mucho abrigo del justiciero sol, de manera que decidimos seguir en dirección a Nuevo Baztán. Sabíamos que tendríamos que volver a subir buenas cuestas pues el pueblo se encontraba en una hondonada. Con más ánimos que fuerzas afrontamos las pendientes y, enseguida comprobamos que los ánimos declinan pronto, cuando merman las fuerzas. Fue un auténtico calvario subir los pinares que separan Valverde de Nuevo Baztán. El sol era implacable y, para colmo, las moscas mostraban una tenacidad y simpatía por nuestra piel fuera de lo común. Nos iban comiendo literalmente.



Tras varias paradas a beber agua y algunas caminatas tirando de las bicicletas coronamos la última ladera y vimos ante nosotros las llanuras que conducen al pueblo en que José Churriguera dejó su huella (Nuevo Baztán). Creíamos que ya estaba todo hecho y, sin embargo, el sol no nos dio cuartel de manera que llegamos más quemados que la moto de un hippy a la bella localidad que debe su nombre a un amigo del Rey Carlos II, Juan de Goyeneche y Gastón.

Nuevo Baztán. Comida y descanso en el conjunto histórico

El municipio fue fundado en 1709 segregándose su territorio del municipio de Olmeda de las Cebollas (hoy Olmeda de las Fuentes -singular pueblo que merece la pena visitar por su belleza y por ser casi ignoto en toda la Comunidad de Madrid-).



El Palacio-Iglesia de Goyeneche fue construido entre 1709–1713, por José de Churriguera.



En Nuevo Baztán vivían familias navarras, castellanas, flamencas y portuguesas. Pero el pueblo fue construido por agotes, venidos de Navarra del valle de Baztán (de ahí que se llamara Nuevo Baztán).


En el parque que se extiende frente a la portada principal de la iglesia de San Francisco Javier dimos buena cuenta de unos bocadillos de embutido comprado en el supermercado que hay junto a la 'plaza del secreto'. Luego, nos refrescamos largo tiempo en la fuente y nos tumbamos a descansar en el césped. Mientras, potentes coches descapotables y cuatro por cuatro aparcaban a nuestro lado. De ellos salían hombres con camisa, pantalón corto y zapatos sin calcetines y mujeres con bolsos de mano, peinado de peluquería y pantalones largos. Sin duda se trataba de turistas de un tipo muy diferente al nuestro.


No pudimos echar la siesta como pretendíamos. Las moscas seguían pesadas como ellas mismas. Se puede decir pues que nos decidimos a partir... ¡por si las moscas!

En cuanto tomamos la carretera hacia Vilar del Olmo comprendimos que el sol estaba en pleno apogeo. Pasaban unos minutos de las dos y la carretera parecía derretirse ante nosotros.



Enseguida nos asomamos al barranco desde el que se divisa Olmeda de las Fuentes, al oeste, y más al sur, Villar del Olmo. Nos deslizamos por las rampas en dirección a esta última población y, enseguida, descubrimos que no era preciso bajar del todo. Una desviación hacia Campo Real se ofrecía hacia la derecha. El ofrecimiento llevaba su veneno; la carretera se empinaba hacia arriba de manera endiablada. Una nubecita nos convenció de que era el momento oportuno de liarse a pedaladas. Todo fue una quimera. Apenas unos segundos después el sol mordía nuestra piel sin clemencia. La cuesta volvió a traer como consecuencia el famoso 'pie a tierra'. Lo malo era que no se encontraba una sombra por ninguna parte.




La tortura duró unos largos minutos hasta conseguir alcanzar la nueva cima. Pero, por delante, se estiraban largos kilómetros de carretera a pleno sol. Había menos sombra que en el patio de colegio de un niño saharaui. Y allí estábamos los dos cicloturistas de esta historia sudando la gota gorda y echándonos agua por la cabeza a cada kilómetro. Llegar hasta Campo Real fue todo un triunfo. Nuestro esfuerzo merecía un premio y decidimos parar en un bar del polígono industrial (El Ven y Ven II). Allí dimos buena cuenta de unas cervecitas a punto de congelación que nos supieron a gloria.




Tras algunas dudas con las señales de tráfico encontramos el camino hacia Arganda del Rey; nuestro destino. Las rampas de bajada fueron mejor premio que las birras. Todavía quedaban ocho kilómetros pero casi todo era de bajada. Así es que nos volvimos a animar y nos lanzamos por las pendientes hacia abajo.


Cuando llegamos al coche pusimos el aire acondicionado como si dispusiéramos de una lámpara maravillosa (con genio dentro y todo). Nos quedamos un rato viendo cómo emanaba ráfagas de aire frío como por arte de magia. Casi se nos olvida meter las bicicletas en el maletero.



Hay que decir que decidimos llevar el coche hasta Arganda porque ya nos tocó discutir con un 'seboruco' (palabra cubana que Uds. deben descubrir su significado si lo desean). El intransigente uniformado no consintió que metiéramos la bicicleta pese a que no mostró la reglamentación en ningún momento. Así es que para garantizar el buen fin de esta primera aventura decidimos lleva nuestro coche el día anterior (en realidad dos días antes). También mañana tenemos pensado cargar las bicicletas en el coche para empezar la segunda etapa en el mismo punto que ha finalizado esta primera. Pero de eso hablamos ahora.


Segunda etapa.


Es nuestra intención partir mañana viernes día 14 tempranito con las bicis en el coche. Queremos llegar a Arganda del Rey donde estacionaremos el automóvil y comenzaremos a pedalear. Aprovecharemos el trazado de la Vía Verde del Tajuña hasta Morata (también de Tajuña). Desde allí abandonaremos la estupenda alfombra de esta calzada ciclista para dirigirnos a Chinchón. Seguro que hay ocasión de visitar su famosa Plaza Mayor, por más que eso suponga bajar la formidable rampa en que se encuentra esta villa famosa por su anís. Luego, el objetivo es llegar a Aranjuez, donde pensamos tomar bellas imágenes que den prueba de que hemos concluido nuestra nueva hazaña (si es que es así; que está por verse). Desde Aranjuez pensamos regresar a Torrejón en Cercanías y, ya por la noche, regresar a por el coche.


Adelanto de las restantes etapas.


Como no tenemos objetivos fijos, ni fechas, ni plazos... adelantamos que tenemos intención de realizar una tercera etapa de Aranjuez a Parla (el sábado 15). Posteriormente, el domingo 16 queremos llegar a Guadarrama donde esperamos que un familiar nos de cobijo, para emprender el lunes la última etapa (de Guadarrama a Torrejón de Ardoz, nada menos). Pero insistimos en que todo esto es una idea y que día a día igual tenemos otra u otras muchas... ¡somos así! De momento estamos disfrutando como enanos y sorprendiéndonos de que seguimos rebasando límites que creíamos tener. Ya veremos cuando nos estampamos con la cruda realidad.

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editado por...Wladimiro Martín @ jueves, agosto 13, 2009