wladiario

Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

contador de visitas

viernes, agosto 19, 2022

A veces ni eso

 Como cada vejez, refrescó.

Hay que taparse con la mantita de la paciencia,

so pena de que los pies cojan frío

y no nos lleven donde antes nos llevaban.

Claro que ¿para qué ir a los mismos sitios…?

si uno huye de si mismo

y espera encontrarse en algún lugar.

En algún lugar donde no haya mirado antes.

Igual no es culpa de los pies.

Igual es en la otra punta

y tiene que ver con los ojos.

Esos que no aprendieron a ver cuando miran

y sólo saben reconocer lo que sueñan.

Los ojos sirven para no tropezarse;

a veces ni eso.

Es el corazón el que nos guía,

cuando le dejamos.

A veces ni eso. 

Etiquetas: , , , , ,

editado por...Wladi Martín @ viernes, agosto 19, 2022
0- Comentarios a esta nota -

martes, agosto 09, 2022

Casi poesía

Aprendí a vivir con mis miedos para que me llamasen valiente. Algunos pensamientos ayudan. Algunas perlas; que surgen tapando tumores.

La costura se hizo cicatriz, pero yo seguía intacto. La herida, por merecida, no mutiló. Sólo dolor.

Otra vez para dentro. Fuera no existo. Los demás me dan vida; eso sí. Como yo vivo en los otros. Sobre todo en los muertos.

Quisiera rimar y no puedo. No sé. Nunca me puse a ello. Si acaso algunas palabras bien ordenadas; en algún momento en que el alma se asoma, se hace luz.

Prefiero que me recuerden por una sonrisa que por una traidora palabra.

Mi corazón se seca de tanto darle el sol. Sólo se humedece raras veces cuando le chapotean los niños, cuando un gesto tierno se fija en sus ocurrencias, cuando vuelve a la infancia que nunca se debió perder.

Etiquetas: , , , ,

editado por...Wladi Martín @ martes, agosto 09, 2022
0- Comentarios a esta nota -

viernes, junio 17, 2022

UN HAIKU

 Cuando pienso en ti

veo lo mejor de mi.

Eso eres tú.

Etiquetas: , , , , , , ,

editado por...Wladi Martín @ viernes, junio 17, 2022
0- Comentarios a esta nota -

domingo, noviembre 02, 2014

Tarde en familia con los yayoflautas



Una tarde deliciosa con un grupo extraordinario. La celebración sería lo mismo de no ser porque se trataba de un cumpleaños de una madre, en su propia casa, rodeada de nietos, hijos y amigos de gran calidad humana. Felicidad es parca expresión para definir lo que pude sentir.

Primero vimo un montaje en video sobre el homenaje a Marcos Ana, poeta lúcido donde los haya, que le otorgaron los yayoflautas de Madrid. Le entregaron el chaleco de "yayoflauta de honor" a este reo del franquismo que a sus 94 destila por doquier amor y vitalidad; y muchísima lucidez. Pese a ser el preso político de más larga duración en las cárceles de la dictadura franquista ni sombra de resentimiento… Sólo poesía y unos ojos llenos de vida.


La vida

¿La vida?


Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río,
cuando se cubre de pájaros.

Habladme del mar. Habladme
del olor ancho del campo.
De las estrellas. Del aire.

Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llaves
como la choza de un pobre.

Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.

¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?

¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una sepultura
y la canción de mis losas?

Veintidós años... ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma...

Escribo a tientas: el mar, el campo...
Digo bosque y he perdido
la geometría de un árbol.

Hablo por hablar de asuntos
que los años me borraron.

(No puedo seguir: escucho
los pasos del funcionario).



Luego, el entrañable Ernesto recitó poesías de Miguel Hernández. ¡Majestuoso!




Y qué decir de Carmeli con su voz plena de duende y de la agonía que saben irradiar las mujeres del sur español. ¡Inenarrable!



Todavía quedaba un dúo de mis hermanas cantantes… no por conocerlas deja de erizarse el vello.

Pero sobre todo, cada vez que coincido con este increíble grupo de yayoflautas me cargo de energía y valoro el ejemplo que saben transmitir en su forma de aceptar la vida, sin renuncia a la lucha, sin dejar un solo instante de regar el jardín de sus floridos valores. Alta casta de luchadores españoles y de luchadores por España que, con su sólo ejemplo, mueven montañas. ¡Todo energía!

Deseando volver a coincidir con ellos.


Etiquetas: , , , , ,

editado por...Wladi Martín @ domingo, noviembre 02, 2014
0- Comentarios a esta nota -

viernes, abril 06, 2012

El niño descalzo

Me acerqué, andando descalzo, a la orilla. No llegué desde dentro, tampoco desde fuera. Era yo el que miraba; era yo el que nada veía. Sólo caminaba. Y cantaba.

Cantaba con las tripas; la boca encajada. Cantaba mi piel y lloraban mis huesos. Sólo los pies frescos parecían agradecidos. Queda camino, camino por andar. A donde se llegue… ¡qué más da!

La tinta de mis letras se escurre en la piedra. Unos escriben en la arena, otros pican la roca. A donde llegue el lamento… ¡qué más da!

El niño sueña despierto. El niño duerme su sueño. Cuando se cumpla… ¡qué más da!

Niño y descalzo. …¡Y soñando! ¿Quién lo va a parar?

Etiquetas: , , , , ,

editado por...Wladi Martín @ viernes, abril 06, 2012
0- Comentarios a esta nota -

miércoles, enero 06, 2010

Feliz Año Nuevo (el de siempre... el de todos los años)

Ole y ole
Hace tiempo que no me asomo a éste, mi vomitorio. Será que como ligero y no lo necesito. Últimamente está complicado echarse a las tripas algo de chica y con la alfalfa social con que me sustento...

El caso es que con los avances en páginas del tipo de Facebook uno anda más dedicado a otros menesteres a la hora de navegar por estos mares. Yo lo de navegar lo sigo sintiendo más cómo acabar atrapado en la red (la Red, con mayúsculas), que cómo disfrutar en la cubierta de un bergantín o cualquier otro tipo de velero.

En estos días de recogimiento me ando a vueltas con temas espirituales; no me cuesta nada. El que me conozca un poco sabe de lo poco prosaico que soy. Me lo he de hacer ver.

Decía que andaba con reflexiones y temas internos y no acabo de arrancar. No me fructifican los pensamientos; los echo sin raíces y se los lleva el viento. Siempre me han tildado de ser un ventoleras. Me lo he de hacer ver.

En todo caso, este enero no me he planteado nada de nada. Ni dejar de fumar (ya lo dejé hace mucho tiempo), ni adelgazar (ya lo dejé hace mucho tiempo). Pero no he de mentir que no soy bueno en ese arte y se me ha de notar tan pronto lo intente. Ya hice propósito de enmienda antes de llegar el año nuevo. Me metí en el mes de diciembre prometiéndome alguna que otra gilipoyez y dos o tres cosas muy importantes. De las gilipoyeces espero no tener que dar cuentas, que ya saldrán muy a mi pesar, tan acostumbrado como estoy a errar sesenta veces por minutos, sesenta minutos por hora y 24 horas al día. De las cosas muy importantes no sé cómo hablar pues me llevan media alma en el intento y fatiga el sólo intentar explicarlas. Baste decir que me voy a empeñar en ser más amigo de mis amigos y menos enemigo de mis enemigos. Voy a intentar seguir ambicionando lo que veo nadie ambiciona y a seguir despreciando las ínfulas de lo que se presenta en esta sociedad como perentorio. Quiero recordar que todo lo que aceptamos como pasajero o provisional, en realidad lo es. Pero también quiero recordar que todo lo que aceptamos como perpetuo o imperecedero, en realidad, también es pasajero o provisional. ¿O es que hay algo en esta vida que no lo sea? Y por ese mismo principio quiero dedicar toda mi vida a lo provisional, a lo pasajero. Quiero vivir cada instante con toda mi alma, porque está claro que no volverá en cuanto se escape por la rendija del pasado (a veces –casi siempre- una fosa de fauces descomunales).

Para semejantes propósitos debo empezar a tirar cosas por la ventana, pues no interesa lastre en tan espirituales propósitos. Si me calzo zapatos caros (los baratos suelen ser más livianos) habrán de ser mi ancla. Yo mismo me hundiría en el fango de los fingidos, de los mentecatos de la ceja depilada y reloj de 500 papeles para arriba (total para mirar la hora en que están paseando su propio cadáver). Ya deberíamos saber, a estas alturas, que Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). Lo explicó muy bien el poeta. ¡Perdón! Se me olvidaba a mí que los poetas están para llorarlos y olvidarlos. Duelen demasiado para recordarlos así como así.

Voy a empezar por tirar por el balcón de mi casa el sillón en el que me tiro para descansar de la vida, para amortecerme. Detrás del sillón irá mi armario (no vaya a salir alguien de dentro). Así, con lo puesto, me ducharé para lavar mi ropa y mi piel. Me secaré, luego, la piel al mismo tiempo que los calzones, los pantalones y el resto de atavíos con que tapo mis luengas vergüenzas; cada vez menos luengas y más vergüenzas. ¿O era al revés? Ya por tirar, lo mismo me animo y tiro mi desconfianza. Total, sin desconfiar me van a seguir apuñalando por la espalda. Así, al menos, cada puñalada la celebraré con la fiesta de la sorpresa. ¿También tú Bruto? Lo que no he de olvidar arrojar es mi resentimiento. Tampoco me ha sido muy efectivo. Después de algún roce no me ha llevado más que a tener otro y después otro. Si me libro del resentimiento volveré a poder cabrearme cada vez que me injurien o vilipendien, como si fuera la primera vez. Estoy harto de la dieta de sapos; no me tragaré más. Si acaso, tragaré ruedas de molino y comulgaré con sapos. Por llevar la contraria… ¡digo!

Lo que no quiero tirar es el beso furtivo que me dio una niña menor que yo, pero mucho más madura. Yo también era un niño (como ahora) pero aquello ocurrió el siglo pasado, tras la esquina en que comienza la leyenda y se pierde el recuerdo si no lo irrigas con sonrisas y alguna que otra lágrima. Me lo voy a guardar porque supo ver en mí a aquel que yo busco desde entonces en el pozo en que me he convertido.

Tampoco voy a tirar el grito de alegría de mi hija emocionada al abrir su regalo, un día de Epifanía. También riego ese recuerdo con alguna lágrima que me queda en la recámara de mi reseca humanidad. Y ya que me estoy quedando con tantas cosas voy a guardar las críticas; todas. Voy a guardar las que me gustaron y las que me irritaron. Esas son las que más me ayudaron, después de todo. Pero quede claro que las adulaciones ya fueron al vacío arrojadas dentro del armario. Las suelo usar de muda cuando se me escapa algún pedo con materia (cosas de la edad). No me gustan las adulaciones, ni siquiera los pasamanos. Me entristecen y no está mi corazón para esos trotes; bastante tengo con intentar perdonarme.

Basta de tonterías.


También he escrito algunos cuentos que creo voy a cambiar de título. No creo en la mala suerte y la buena no cree en mí. Estamos a la par. En cambio creo en la fortuna (la de otros, por su pasta) y en la mía (por mis amigos). Digo que igual cambio el título en que he empezado a coleccionar esos escritos: “Cuentos para que no me entre un cáncer”. Seguro que el mal fario viene a joder la marrana. De momento, he añadido un subtítulo: “Si es que estamos a tiempo”.

Un deseo.


Que todo el que sufra encuentre la utilidad de ese sufrimiento o el modo de librarse de él. Me gustaría indicar cómo, pero no tengo esa sabiduría. Sigo buscando.



Cortesía musical

Etiquetas: , , , , , ,

editado por...Wladi Martín @ miércoles, enero 06, 2010
0- Comentarios a esta nota -

sábado, septiembre 29, 2007

Cuando sea mayor

'Cuando sea mayor voy a ser viejo' decía yo. Y ya era mayor que un niño y menor que ahora, que aún lo soy, pero con vergüenza. Con pudor cuando se me asoma en público

Cuando sea mayor voy a ser... si es que soy y no me he muerto por el camino (cosa que sucederá cuando sea mayor, claro)... ¿qué seré de 'mayor'?



Cuando sea mayor quiero entrar en un ejército y alcanzar el grado de Mayor. Ser el ‘Mayor’ del ejército de disparadores de sueños y fantasías; de fusileros de poemas propios y extraños. A ver si me aprendo el de los "cien cañones por banda" que ya se me está olvidando y es el único que suelo recordar.

También quiero ser el menor cuando sea mayor y sentirme joven entre mis compañeros viejos a los que ganaré echando carreras de prótesis de cadera (¡que se jodan!)

Cuando sea mayor mis hijos también lo serán y me verán envejecer para distraerse de su paso por la vida (ellos también envejecerán).

Cuando sea mayor también voy a tener tiempo, un día de esos, para espiarme y ver lo que realmente he conseguido (poca cosa sin duda). Y recordaré que siendo menor soñaba; un sueño que seguramente seguiré recordando, porque siempre me va a acompañar, hasta que me duerma para siempre, hasta que lo sueñe siempre.

Yo que nací con siete vidas, he empezado a vivir la última, que, en realidad, es la primera. Las demás no las voy a gastar; total… ¿para qué? Si ya me lo sé.

Nací muy pronto y enseguida tuve hijos mayores que yo. Y eso pese a que, cuando niño, era mayor que ahora (en lo mejor y más importante). Pero se me ha gastado la madurez y estoy tratando de recuperar la seriedad que empleaba cuando jugaba a cualquier cosa.

Cuando sea mayor no pienso tener un Ferrari, ni dos. No pienso salir con las chicas de la tele, ni tener mucho dinero para viajar en avión a Laponia, aunque no me apetezca. Tampoco pienso beberme todo el líquido de las tabernas, como dice mi amigo que lo intenta cada noche de viernes y de sábado. Voy a cuidarme cuando sea mayor y haré ejercicio, en alguna residencia de ‘mayores’, como las llaman ahora.

Entonces, puede que entonces llegue un nieto mío y me diga con la verdad punzante y sanguinaria de los niños: “abuelo, tú ya eres mayor”. Aprovecharé, entonces, para llorar como un niño, ocultando mis lágrimas de viejo cobarde. A ver si un día de estos tengo un nieto. A ver si se deciden un día a darme un nieto, aunque sea mayor.

Etiquetas: , , , ,

editado por...Wladi Martín @ sábado, septiembre 29, 2007
0- Comentarios a esta nota -