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Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

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martes, mayo 01, 2012

1 de Mayo. Convicción y filosofía




Me van faltando las fuerzas. Ya no tengo energía como antes (¿derrochaba?). Sólo he adquirido una especia de resistencia que yo llamaría sorda; por no decir muda. Ya no grito al hablar, por más que clame al cielo, que se suele decir. Procuro que no se me marque la vena del cuello al manifestar airado cualquier tipo de agravio. Hay que cuidar la tensión, que en mi caso suele estar por las nubes… como muchos ciudadanos con los que convivo. Tanta más información, tanta más intoxicación; como en los alimentos. ¿Por qué se iba a librar la comunicación (la verdad) si un yogur ya no se te pone pocho fuera de la nevera?


Me van faltando las fuerzas. Ya no tengo energía como antes (¿derrochaba?). Sólo he adquirido una especia de resistencia que yo llamaría sorda; por no decir muda. Ya no grito al hablar, por más que clame al cielo, que se suele decir. Procuro que no se me marque la vena del cuello al manifestar airado cualquier tipo de agravio. Hay que cuidar la tensión, que en mi caso suele estar por las nubes… como muchos ciudadanos con los que convivo. Tanta más información, tanta más intoxicación; como en los alimentos. ¿Por qué se iba a librar la comunicación si un yogur ya no se te pone pocho fuera de la nevera?


De mis años de estudiante de periodismo (de mis muchos años) aprendí algunas cosas. No las que se suponen -a escribir correctamente, a saber comunicar, a saber informar- que eso ya lo sabía. Más bien me mataron el deseo de escribir, o, al menos, me lo encarcelaron durante muchos años; llegué a pensar que era cadena perpetua. Aprendí a leer más que a escribir. Me enseñaron que hay que leer entre líneas. Me enseñaron que unos escriben lo que quieren que se lea y, sobre todo, tapan, escamotean, lo que no quieren que se lea. 


Me enseñaron lo que es la ‘agenda setting’ término hoy en día inútil pues todos los telediarios, por ejemplo, dan las mismas noticias. Hasta la del parto de niños siameses o el ladrón al que detiene con una escoba la china del local que asaltaba la repiten en todos y cada uno de los informativos televisivos.


Hoy día a los sindicatos se les ataca. Se ataca a los sindicatos para que se odie a los sindicalistas. Todos, en mayor o menor medida hemos picado. Nos escriben que se trata de una especie de casta de aprovechados, que viene ‘explotar’ de algún modo al propio trabajador como lo hace la propia empresa salvaje. Y la mayoría lee que son unos golfos que predican una cosa y, en cambio, se enriquecen gracias a oscuros pactos con el sistema y los que lo hacen posible. 

La Puerta del Sol poco antes de que llegase la marcha desde Neptuno (ver reloj)
 Algo de razón pudiera haber en todo eso. Incluso puede que el porcentaje de sindicalistas golfetes, trinquetes, vagos y mantenidos sea alto. Ud. que está leyendo esto conoce a un par de ellos. 

La Puerta del Sol poco después de que llegase la marcha cuando empezó a llover (ver reloj)
También está en la mente de todos algún concejalucho o pliticastro que trinca, que empezó con una mano delante y otra detrás y que, ahora, está fuera de cacho, sin mérito ni merecimiento, más allá de los conseguidos en pasillos y pasamanos.


Otro caso del que ahora no se habla (¡¿mucho!?) es el de la policía. Siempre ha habido en ese cuerpo del orden público brutos, trincones, corruptos, abusones y gentes de escasa conciencia por no decir algo peor. Pero hasta los más próximos al anarquismo (como quien esto firma), ruega que haya cerca un policía si se ve en un verdadero apuro en plena calle a altas horas de la madrugada.

Quizás por ahí vayan los tiros y nunca mejor dicho. Si, hoy por hoy, en tiempos de revolución larvada y crisis de sistema, la policía no debe desaparecer ¿por qué iban a desaparecer los sindicatos? Pues está muy claro por qué.


¿Es que acaso los partidos políticos deben desaparecer por la cantidad de delincuentes que cobijan en su seno? Más aún, ¿es que tenemos que acabar con esta democracia que tanto ha costado conseguir porque unos pocos se empeñan en no mejorarla? 

La pelea es otra, me parece a mí. El ataque más grave, siendo brutal todo el que se está perpetrando contra el ciudadano medio, es el que se embosca en el futuro. Se ataca a la Educación que es el futuro de toda nación, de todo pueblo; y ya no digo país, porque este país se ha ido a la mierda. Sólo queda que nos salvemos como nación, como pueblo de gente orgullosa y trabajadora que siempre habitó esta puta y puteada piel de toro. Por eso ese ataque que ahora se ejecuta está calculado como una carga de profundidad. Y les va a estallar en la cara a nuestros hijos y a los hijos de estos. Un ejemplo: ¿qué pasa con los abogados que tendrían que licenciarse este año? Pues pasa que no serán abogados ni podrán colegiarse hasta que no cursen un ‘master’, un post-grado o como lo quieran llamar. ¿Y quién coño se puede permitir pagar un ‘master’? Pues eso, el que tenga la pasta. ¡Maldito parné!

José Ricardo Martínez, líder de UGT Madrid
Si consiguen narcotizar a nuestra juventud es que no ha valido para nada todo esto. Si no somos capaces de transmitir y ellos de entender que en este país hubo una guerra cainita, superada (quizás), pero no olvidada, es que podemos caer en los mismos errores. ¡Qué horror!

Hoy más que nunca es tiempo de convicciones, de ética y de filósofos. De filósofos como los que callan los grandes grupos editoriales o como los que domestican esos mismos grandes grupos. Pero también de filósofos como los que tenemos a nuestro lado en ralos parajes de desidia y molicie, camuflados como simples hombres y mujeres que van a lo suyo, cuando en realidad se comprometen con lo de todos. He conocido gente íntegra en la política, en el mundo sindical, en el mundo empresarial …y, también, en la policía. Son pocos y la chusma les suele tapar como la maraña tapa algunas raras flores de nuestra flora. Es fácil distinguirlos por su equilibrio, por su convicción y por saber enmendar sus propios errores, que, por supuesto, cometen.

Javier López, CCOO Madrid
Búsquese un filósofo. Procure seguir su ejemplo. Haga de sus convicciones su camino en esta vida y no coja atajos. No llevan a ninguna parte. Y no se haga el jara-kiri (sepuku)cuando vea una mácula en su filósofo; no todos son Séneca y, sin embargo, nadie quiere acabar con la filosofía. ¿Nadie?


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editado por...Wladimiro Martín @ martes, mayo 01, 2012