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domingo, septiembre 25, 2011

Las empresas de extraescolares, la explotación y el río revuelto

Tuve una cooperativa que daba trabajo a un maravilloso grupo de profesionales (licenciados universitarios) en un colegio de la Comunidad de Madrid. No es que ganasen mucho nuestros socios cooperativistas, pero la Soc. Coop. Se quedaba con lo justísimo para intentar sobrevivir y se ve que nos quedábamos con algo menos porque no subsistimos. A cambio los socios tenían remuneraciones dignas; nada más que eso: dignas.

Atendíamos a niños en la franja escolar con clases de yudo, inglés, pintura, baloncesto, fútbol, ajedrez…

Un buen día nos anunciaron que siguiéramos con las clases de yudo (y seguimos) pero la AMPA del colegio contrató a una gran empresa para todo lo demás. Dejaron de ser licenciados los que pasaron a atender a los niños y dejaron de ganar un salario digno porque la empresa sigue subsistiendo (y creciendo).

Me siguen llegando currículos pese a que la cooperativa hace un par de años que se extinguió. Son CV interesantes, de pedagogos, psicólogos, licenciados en actividad física, en bellas artes… Son de jóvenes bien preparados que seguramente estarían dispuestos a atender ofertas de las muy al uso en el ramo.

En otra localidad de la Comunidad de Madrid en la que ahora me muevo (torpemente, como entre arenas movedizas) es el propio Ayuntamiento el que intenta contentar a las AMPA de los colegios públicos de su municipio. Varias empresas dejaron de ofrecer el servicio patrocinado por el consistorio abrumadas por las deudas y sin cobrar lo prometido. Algunas esperan a lo que dicten los tribunales pensando que así cobrarán. Después, el Ayuntamiento encontró una solución transitoria ofreciendo sus propios monitores para paliar la demanda extraescolar. Fue el curso pasado y no acabó de funcionar un sistema en el que los monitores, al ser de plantilla eran remunerados por el propio consistorio mientras las AMPA ingresaban las cuotas de los usuarios (padres de los alumnos de extraescolares). Tal vez hubo desinterés por parte de los trabajadores que entendían un retroceso en la consideración hacia su profesionalidad, tal vez las AMPA no tuvieron el nivel profesional para organizar el complejo pero ventajoso sistema…

En este curso ya se manejan otros criterios y se ha pensado en aplicar un plan muy interesante pergeñado entre técnicos deportivos bien cualificados y asociaciones deportivas de largo recorrido y experiencia. El Ayuntamiento sería el mediador en un gran pacto entre las AMPA y las entidades locales deportivas. Las AMPA se encargan de organizar grupos en deportes elegidos y que pueden albergar en sus respectivos centros. Las entidades deportivas locales brindan monitores para desarrollar las clases y facilitar el acceso a la competición para quienes lo deseen. El Ayuntamiento facilita las instalaciones y su correcto uso, garantiza los acuerdos a que se lleguen y vela porque ninguna de las partes se desmadre. Un plan cojonudo… ¡con perdón! (Verás como viene alguien y lo jode –y éste ni pide perdón aunque yo haya soltado dos tacos-).

En este ejemplo de Villa Kunterville (nombre ficticio, por Dios) es el propio Ayuntamiento el que introduce el elemento de la discordia al prometer a cada AMPA un monitor sin coste. Y asegura que se encarga el propio consistorio de sus emolumentos.

Sabido es (y hasta reconocido –que ya es difícil-) que los Ayuntamientos de esta España nuestra actual andan sin un cochino duro. Ya tienen dificultades hasta para mantener a sus propias plantillas, a sus trabajadores ¡manda güevos! (como dijo aquél). Pero para comprometerse a pagar les sobra… No sé qué palabra poner porque iba a poner cojones y sería otro taco más.

Se empieza a filtrar que para remunerar a esos monitores que proporcionarían las entidades deportivas locales se podrían manejar las tarifas al uso en el ramo; las que vienen a pagar las empresas que proliferan por los colegios madrileños como hongos. Se cae uno de culo con sólo esbozar en el horizonte el rumor. Suponemos que andamos hablando de esas ridículas cantidades (por hora, claro está) que desembolsan empresas cicateras que están dejando el panorama como un solar y que cambian dos o tres veces de monitor en cada actividad y cada curso (¡normal!) A cambio, el proyecto puede entrar en un programa más amplio con un eslogan del estilo de Práctica deporte en tu ciudad, Villa Kinterville Saludable o cosas tan del gusto de los politicastros. Con unas charlitas por aquí, unos paseítos para ancianos por allá y una veintena de jóvenes monitores puteados ya tenemos la localidad yeyé ensalzada desde la FEMP o la Comunidad de Madrid (según el rebaño –churras o merinas-) por su meritoria labor por la insulsa ciudadanía (como gustan en llamar al personal). Está más de moda esto de la ciudadanía que en tiempos del ciudadano Robespierre. Ojo, que acabó perdiendo la cabeza.

No la quiero perder yo así es que saldré de la arenas movedizas para volver al yudo en que me siento algo más cómodo aunque también tenga algo de fangoso.

Se me cae la cara de vergüenza de ofrecer a un alumno mío un colegio en el que podría ganar entre 60 y 120 euros al mes dependiendo de las horas que eche. A cambio se le presupone la responsabilidad de cuidar, atender, enseñar, vigilar, custodiar a un grupete de niños de entre 4 (a veces 3) y 12 años de edad. Se le exige que sea puntual, que lleve su yudogui limpio y que enseñe lo que es menester, además de tener al día las listas, mediar en la gestión de las licencias, ser depositario de un dinero que no es suyo pero del que debe responder, etc., etc.

Hace poco tuvimos un Congreso de WLAC-Yudo en el que explicamos que un buen profesor de yudo debe saber un poco de todo además de yudo, para estimular a nuestros jóvenes monitores a seguir estudiando, a leer, a reciclarse, a acabar su formación. En ese mismo Congreso les explicábamos que un buen profesor es sobre todo observador y que su cualidad principal es la paciencia. Se les aconsejó ser los primeros en llegar al tatami y los últimos en salir de él… Les dimos mogollón de indicaciones y ahora les ofrecemos a cambio (pongamos que) 6 euros la hora. A esas cosillas son a las que yo suelo referirme cuando digo que ya no hay respeto.

Ahora voy a apelar a un prototipo de ‘maestro’ de yudo que sé que pudiera existir (aunque no digo yo que exista). Hace unos treinta o cuarenta o cincuenta años se criaba en un barrio obrero en el que había mucho barro y poca cultura. Bramaba contra el capital y la opresión al obrero (porque notaba lo puteados que estaban sus santos y currantes padres) y luchaba por salir del lodazal con los pocos medios que sus progenitores podían darle. Y en ese bramido seguramente no había ninguna conciencia política aunque sí social. Años después, el ‘maestro’ consigue subsistir con su honrado trabajo y comprende que para dar un saltito más no depende de su trabajo, sino del de los demás. Esto tan simple es lo que podemos resumir en la palabra ‘explotación’ que ya no sonroja a nadie y a mi me sigue abriendo las carnes.

Pues bien, algunos excelentes yudocas criados en el extrarradio marginal de la metrópoli son hoy día empleadores. Explotan a sus propios alumnos que, pese a todo, siguen venerando a tales sujetos que remuneran su trabajo a 6, 8 o 10 euros la hora. A cambio, los ‘maestros’ se llevan algo más. La cuenta es simple. El chavalote de 18 años va a un par de colegios un par de horas cada día unos cuatro días a la semana. Gracias a eso consigue reunir unos variables ingresos de entre 250 y 300 euros (registrados en nóminas ridículas, cuando las hay), Es decir que nada de paro, ni de jubilación, ni de ponerse malitos y cobrar. Por la otra parte, el empleador ingresa, mínimo, otro tanto y empieza a multiplicar por los alumnos que es capaz de emplear. Cinco chavalotes, pues cinco por 300 hacen 1.500 (y sin despeinarse).

Esta historia se puede reconvertir en mil y una; en tantas como casos similares le venga a la imaginación a cada cual que haya tenido la paciencia de leer estas líneas hasta aquí. Pero lo lamentable es que solemos apelar a que las culpas son de cosas tan abstractas como ‘el sistema’, ‘la sociedad’, ‘el ambiente’, ‘los demás’… No nos damos cuenta de cuánto de responsabilidad tenemos cada uno en mantener esta situación a todas luces corrompida por no decir corrupta. Tampoco parece importar que es muy lógico y más que probable que las cosas vayan a peor; que nuestro amado yudo lo estamos jorobando entre todos. Lo hacemos mientras seguimos quejándonos de que el yudo es invisible para la todopoderosa televisión. Lo hacemos mientras clamamos a papá Estado que da todo al hermano mayor fútbol y poco le queda al pequeñín yudo. Lo hacemos mientras reclamamos a mamá Federación que haga más promoción.

Se nos han revuelto los tiempos y algunos se frotan las manos. A río revuelto ganancia de pescadores, deben pensar. Yo no sé si empieza a haber demasiado pescador para tan poco pez y en un río que no sólo está revuelto; está podrido.

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editado por...Wladimiro Martín @ domingo, septiembre 25, 2011

1 Comentarios

At 29/11/11 19:01, Anonymous Anónimo said...

Hola. Soy licenciada en Estudios de Asia Oriental, espcializada en Lengua y Cultura Chinas. Tengo una estancia en una universidad de Pekín y unas tantas cosas más que no mencionaré. Doy clases de chino a través de una empresa de este tipo. Me pagan a 5,50 la hora y me sale a 139 euros netos al mes (144 brutos). Mi abono de transporte cuesta 71 euros. Y además de todo esto tengo que aguantar el desprecio del equipo directivo de los colegios, sus ninguneos, el que las AMPAS nunca se hagan responsables de nada y ni siquiera dejen jamás a un responsable al cargo, el que la empresa intente embutirnos todas las responsabilidades que el AMPA no está dispuesta a asumir y las broncas internas que tienen entre colegios y ampas entre ellos que acabamos pagando nosotros. Y esto es lo único que encuentro para "trabajar". Esto pasa porque en esta mierda de país se permite todo y porque a nadie le importa nada, ni los niños, ni los jóvenes precarios ni la educación en sí misma.

 

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