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Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

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viernes, abril 15, 2011

Ya es primavera

Florecen los almendros, ventean las verdes ramas de los arbolitos y trinan millares de pájaros (y no sólo en las Cortes). Los cielos se tiñen de un azul más azul y los aires vaporosos son ahora más vaporosos (también en Fukushima y aledaños). En fin, que, como dijo el gran filósofo Kort'in Gles: "Ya es primavera".

A mi esta primavera me ha pillado despeinado. Llevo todo el invierno sin peinar (las canas), pero aún me tapo el cuero cabelludo con una hermosa mata de pelo (más de uno anda jodido con ello). Esta primavera me ha hecho menos ilusión que otras. Me trae al pairo que las chicas enseñan las piernas, que empiecen a aparecer moscas y mosquitos, que el día empiece a alargarse y la noche retroceda. Me la pela.

No es que no me alegre de que el invierno derrita sus últimas nieves en las cumbres borrascosas y la luz gane terreno a la oscuridad. No; no es eso. Es que me va pillando cada primavera más viejo …y más pellejo. A ratos se me revuelve el hijoputa que todos llevamos dentro (bueno, y algunos fuera) y empiezo a dudar si sigue siendo rentable mantenerle a raya. Creía que ya le había desalojado de mí y veo que sólo estaba en estado de hibernación. Cosas del cambio climático, supongo.

No se trata de tener tentaciones de hacer alguna maldad; creo que no (cualquiera sabe). Lo que pasa es que me estoy cansando de hacer lo que se debe. Me está dando por pensar en si liarme la manta a la cabeza y armar alguna gorda.

Hay miles de ejemplos a diario. Pero a mi me gustaría ser original y no veo cómo. Sólo hay que poner la tele, escuchar la radio o echar un vistazo a la prensa. Hay miles de ejemplos a diario. También en los bares se habla hoy día, tanto de fútbol como de la penúltima golfada del de turno, la penúltima furia de la Naturaleza, la pnúltima matanza que nos ahce avergonzarnos de pertenecer a la especie humana. Un tío coge un arma y se lía a tiros. Mata a compañeros de clase que sacaban mejores notas que él (y de rebote al tonto de la clase). Otro demente rompe la cabeza a la parienta con un martillo. (No le entraba en la cabeza que era de él o de nadie). Un trajeado se rompe el bolsillo de tanto trasegar con los dineros que le ponen a su alcance. (Si es que nadie los cuida). Una panda de babosos cambian cromos de niñas en cueros. (Algo habrán hecho). El curita se ve sorprendido con la mano en la sotana y un querubín en las rodillas (dios mío, dios mío). En Méjico descubren una fosa con más de doscientos cuerpos sin vida (los habrán rodeado). Una explosión nuclear nos parece tan terrible como lejana, pero pasaremos años comiendo mierda (más que la que ya comemos a diario). Los ateos quieren procesiones, los maricas casarse, los antitaurinos que las corridas sean sólo las suyas (y sin viagra). El sistema escolar ha fracasado y los jóvenes, dicen, son unos brutos. Ya Aristóteles se quejaba de lo mismo, pero hace siglos. Votamos a unos tíos que ni cumplen el programa ni pueden. Hacen lo que les mandan otros a los que no votamos y a los que conocemos aún menos. Nadie se rebela. Para colmo queda la coletilla… ¿y qué van a hacer? A mí se me ocurren unas cuantas cosas. De momento les propondría que se compraran un pollo y lo pasearan por el parque del Retiro (por ejemplo).

Antes me gustaba pasear en bici y pensar en chorradas mientras creía que aún tenía fuerzas, como cuando era un chaval. Pensaba en mi familia, en mi futuro y mi pasado. Pensaba en cómo crece mi hija y cómo envejecen mis padres (y yo con ellos). En lo poco que les veo y en lo mucho que les quiero y les necesito. En la fortuna inmensa de haber conocido a mi compañera, un ángel que me comprende como sólo una cómplice sabe hacer y que perdona todas mis faltas como una madre, sin dejar por ello de admirarme y darme fuerzas que no sé de dónde saca. En chorradas, ya digo.

Ahora, tengo menos fuerzas para pasear en bici y menos ganas desde que me atropelló un miope que adujo no haberme visto (tampoco la placa que indicaba, en inglés, que parase: Stop, coño –esto último no lo ponía en la placa y es español-).

Ahora que llegan las vacaciones de primavera, que me sigo resistiendo a llamar ‘semana santa’, vuelvo a pensar en chorradas. Narcotizado de tanto desastre económico en la tele y en mis bolsillos, me empiezo a inmunizar de genocidios, revueltas, prevaricaciones y demás cosas importantes. Empiezo a estar saturado de asuntos tan trascendentes como las que nos recuerdan a diario dos pedazo de intelectuales como Rodríguez Zapatero y Rajoy (y algunos otros que les emulan). Se ve que me estoy embotando y ando más plano que los chavales de hoy en día. A cambio, no tengo su vitalidad que se me fue desgastando hace muchas hojas del almanaque. ¡Qué envidia!

Para colmo, no sigo a Rafael Nadal porque últimamente me aburre que lo gane todo. NI a Indurain porque ya no corre y los demás huelen a jeringuilla. Tampoco me entretengo con el fútbol porque ya no distingo a los jugadores de los diferentes equipos y me equivoco cuando aplaudo al que creía que me gustaba (que casi siempre es ‘el otro’, el ‘contrario’). He debido dejar de apasionarme. Será eso.

Como a algo me voy a tener que agarrar, voy a ver si saco fuerzas para salir con la bici (aunque no dé pedales). También voy a rescatar mi vieja colección de películas de Charlie Chaplin aunque sean de cinta y ya no tenga aparato VHS. Voy a llamar a mis padres para pasar unas cuantas tardes con ellos (unas con mi madre y otras con mi padre). Voy a llamar a mi hija para convencerla de que se venga conmigo o para verla un ratillo robado a su novio que se merece más atenciones que yo. Voy a volver a leer por tercera vez (o cuarta, no me acuerdo) El Principito de Saint Exupery. Voy a dedicarme a mis chorradas… y que le den por el culo a la primavera (a la del calendario y también a la mía; a mis 51 putas primaveras; a todas).

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editado por...Wladimiro Martín @ viernes, abril 15, 2011