wladiario

Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

contador de visitas

domingo, agosto 22, 2010

De piedra... ¡es!

Con los pies colgando, sentado en la roca, chapoteo en el Mediterráneo, tan denostado y otrora vital. En el 'medi' de nuestro 'terráneo'; en el espacio central de nuestra tierra. Tierra perdida; tierra que sólo recordamos, tal vez añoramos.

Sentado en la roca me duele el culo, pero me siento estético. Con mi panza al sol y mi perfil recortado por el generoso sol de la Hispania. Leyendo. Bonita postal que jamás compraría.


Paseo por el mercadillo y presencio escenas sabrosas. Algunas las degusto despacito, mientras me empujan por parsimonioso.


  • Señora, hoy todo de oferta.

  • ¿De qué es este collar?

  • De piedra; de piedra pura.

  • ¿De piedra de qué?

  • Ay; no sé de qué piedra, pero de piedra es...


El ser humano es genial en su sencillez (la piedra también, cuando es de piedra).


No soy muy playero, pero me encanta el mar. Más el Cantábrico que el Mediterráneo. Más el vivo que el Muerto. Aunque más muerto que el de Aral... Vergüenza de humanidad; unas veces cristiana, otras otomana, casi siempre inhumana esa humanidad.


No me gusta la playa, decía, desde que cumplí los cinco años o por ahí. Pero estoy haciendo un gran esfuerzo por revisar todos mis vórtices mentales. Quiero ser libre... he empezado a fumar de nuevo. Veo a los niños chapoteando entre las olas que llegan deshechas en espuma a la arena marrón oscuro. Les veo entornando los ojos para simular un efecto. Como con las gafitas esas de las nuevas películas de cine. Yo intento, frunciendo el ceño, ver a los niños como los veía Sorolla. Es fácil. Lo difícil es pintarlos.


La playa se debió de inventar para los niños chicos. Y para que los adultos los vean jugar con la seriedad que sólo ellos pueden poner en sus juegos.


También veo cuerpos, carne, materia. A la playa acude a diario Vanidad, con toda su pandilla, según el astro rey impera con gravedad. Llega Vani con su prima Presunción, con Descaro y con su estúpida prima inglesa Chic. También va con ella la gordita Desfachatez. Y es que no todo el mundo levanta envidias cuando se despoja de camisetas y bermudas. No es que no se mire a 'to quisque', es que se nota cuando se mira con deseo o con sorna. Mira la gorda... Ya le vale. ¡Hala qué tetas! Joer con el negrito...


En esta playa europeizada -bandera azul- hay un carril para bicicletas justo en su borde terrestre; donde acaba (o empieza, según se mire). Cientos de corredores sudan al trote ligero. También montan en bicicleta cientos de deportistas de todas las edades. Incluso hay docenas de patinadores. Todos muy equipados... casi se podría decir que disfrazados. Sin embargo, se ve cada vez menos gente nadando en el mar. Los músculos no se ven dentro del agua. Será por eso. A mí, ya no me llegan las fuerzas como antes. Y menos la confianza. Ya no nado más allá de las boyas. Con lo que me gustaba contemplar la playa desde lo lejos, llena de motitas que eran personas y que sólo reconocía al volver nadando hacia la orilla.


Dentro de muy poco volveré a nadar hacia la orilla de mis rutinas y fantasmas. Volveré a mis vórtices o como diablos se llamen. Lo lamentable no es que sepa que me están esperando tal y como los dejé. Lo lamentable no es que me volveré a topar con ellos tras haberlos esquivado al sonar la campana del descanso estival. NO; lo realmente lamentable es que he descansado y me veo con fuerzas. Eso es lo terrible; que volveré con mucha energía y dispuesto a dar batalla de nuevo. Dispuesto a enfrentarme a todas mis tinieblas sin más esperanza que la de saber que lucharé. Imbécil. Nunca aprenderé... ¡tanto leer!


Algún día abriré los ojos -demasiado tarde- y comprobaré que la batalla no era mía aún cuando fui uno de los más destacados soldados en ella. Será tarde cuando comprenda que sólo se podía ganar sin luchar. La victoria probablemente está en las pequeñas cosas; en las cosas sencillas. En esas de que ahora dispongo y no contemplo más que cómo paréntesis. Dentro de poco, cuando llegue a la orilla, no habrá espacio ni tiempo para la contemplación, para la conversación, para e silencio, para uno mismo, para los demás...


Que descanséis y disfrutéis de las pequeñas cosas.

Etiquetas: , , , , , ,

editado por...Wladimiro Martín @ domingo, agosto 22, 2010