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sábado, julio 02, 2011

Comentario sobre el Open nacional de katas de la UEJJYDA

(Viene del YUDIARIO)

Valorar a yudocas en la ejecución de katas en un campeonato es aplicar criterios necesariamente subjetivos y cuando los ejecutantes son de gran nivel (por lo tanto se liman las diferencias) acaban quedando campeones los que mejor se acomodan a esas subjetividades. Casi siempre se trata de detalles (¿nimios?) que pueden hacer desaparecer la esencia del yudo y así vemos llaves casi irreales en ejercicios de alto valor interpretativo (interpretativo de cada pequeño detalle como si de una gran obra de teatro se tratara). No olvidemos que subjetivo y sujeto tienen la misma raíz etimológica. Sujeto que juzga a sujeto… ¿Qué objetividad se puede pedir?

En un interesante artículo titulado “The way of kata in Kodokan judo” los autores Llyr C. Jones y Michael J. Hanon llegan a la misma conclusión que yo: “el concepto de campeonatos de katas es fundamentalmente erróneo y además daña el entrenamiento de las katas”.


Lo que pasa es que en nuestro mundillo (y en muchos otros) el cultivo al ego es brutal y anula toda tentativa ético-deontológica. Eso de verse con una medalla colgada al cuello es algo maravilloso que no todo el mundo está dispuesto a reconocer, ni mucho menos a renunciar a ello; y por lo que muchos son capaces de bajar a oscuros rincones del pozo de la vanidad. Incluso aunque sea para sus alumnos y seguir gozando, de rebote, de estatuto de gran profesional.

Falta el sentido tao (do) del YU que ya sabrán Uds. se representa por el mismo pictograma en ambos casos; tanto en China como en Japón.

En cambio sobra mucho de paripé. Hemos escuchado comentarios (respetables comentarios) sobre lo inoportuno de realizar una kata con pantalón azul, sobre que los maestros deben ir de riguroso blanco siempre, sobre que el cinturón rojo y blanco no se puede poner cuando se lleva yudogui azul… Es curioso la importancia que se le quieren dar a signos cuando lo que ‘significan’ o simbolizan, si se piensa con detenimiento, no vale ni un pimiento. ¿De qué me vale un sexto dan o cinturón blanco y rojo si lo he conseguido a base de lametazos desde posición de za-zen? Precisamente suelen ser estos chupa-gallinas (por no decir pollos femeninos) los que más enfatizan sobre el valor de los signos. Yo creo que un maestro de yudo es un maestro de yudo... incluso en bañador. Otra cosa es que dicho maestro guste de rodear de boato cuanto hace para preservar la nimiedad de muchas de esas cosas con la importancia que sólo se consigue con el ritual de lo solemne. Aún recuerdo al gran Geesink sonriendo cada vez que veía a alguien saludando a la colchoneta al salir o entrar del tatami. Hay que dar el justo valor a las cosas y saber que los símbolos o signos son eso (poco más). De otro modo acabaremos todos matando por un trapo de colores sin saber ni lo que significa, ni lo que simboliza, ni quien lo puso ahí, ni sus oscuras intenciones en que siga siendo un símbolo totémico (Hay quienes viven de ello… y muy bien por cierto).

Para no extendernos más en este espacio simplemente felicitaremos a la UEJJYDA por su puesta en marcha del Open Nacional y por haber incluido katas japonesas (aunque aún no tenemos clara la oportunidad de haberlas mezclado con las de kempo, pero lo aceptamos sin pestañear). Además, no sólo hubo katas, también hubo mucha animación con los concursos de defensa personal de varios estilos y con los conocidos como de dúo-katas que tanto éxito tienen en el yu-yitsu moderno. Luego, la UEJJYDA desarrollaría con gran éxito su Congreso, al que tuvimos que renunciar por tener compromisos previos en varios frentes.

Vamos a ir concluyendo. Seguiremos preparando ejercicios de katas (y concursando) como forma divertida de tener objetivos (que no nos falten jamás los objetivos) y de dar ejemplo a nuestros alumnos. No es tan fácil eso de exponerse a la subjetividad de ser juzgados. Hay que dar ejemplo, máxime en estos tiempos de quiebra del sistema educativo (¿qué nos queda sino el ejemplo de nuestros mayores? ¿de qué otra manera se pueden ganar el respeto nuestros mayores en un mundo sin memoria?) Si lo tenemos que hacer en yudogui inmaculado como el alba lo haremos, si se precisa ponerse un escudo lo haremos (ya nos hemos cagado en todos ellos y también os hemos besado ¿no?) Si se nos insta a ponernos un pantalón azul lo haremos antes de discutir por cosas en las que no creemos... ¡qué más da! Nos quedaremos con cosas más importantes como dar oportunidad a nuestros detractores a que sonrían cada vez que saltamos al tatami (en eso no nos hemos escondido jamás, mientras otros huyen como conejos ante el miedo a dejar al descubierto sus miserias o limitaciones) El que conoce sus límites para empezar está capacitado para ser honrado. A poca voluntad que tenga lo será. Pero el que oculta sus limitaciones no es honesto y, por tanto, está incapcitado para ser ético. Por consiguiente no se merece ni su propio respeto y si lo quiere tener suele recurrir a la parafernalia de los signos (cinturones bermejos, hacerse llamar sensei, teñirse las canas o ponerse tetas de silicona). Lo mismo un día de estos acabamos haciendo las katas con tetas de silicona; honradamente creo que un servidor ganaría mucho.

NOTA: Sobra decir que todo esto es mi opinión (de ahí la oportunidad de haberlo traído al WLADIARIO). No obstante, igual mañana tengo otra. A ver si iba yo a ser el único.

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editado por...Wladimiro Martín @ sábado, julio 02, 2011