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sábado, diciembre 04, 2010

Mi profecía en mi tierra

El que no es profeta en su tierra igual no es profeta y no tiene tierra. Así me siento yo; ni profeta, ni terrateniente; si acaso visionario algo teniente (que suena parecido y me define mejor; además de ser un disparate como yo mismo).

Un amigo mío me dice que yo no lo soy; que no soy profeta en mi tierra. En mi pueblo (la que debería ser mi tierra) no ejerzo mi profesión; aunque, eso sí, ya lo hice. Claro que, en realidad, tengo dos profesiones. Pues bien, habría que considerar que ambas las ejercí y en ambas me despedí mirando a los ojos a mi empleador y diciéndole que se buscara a otro. Eran dos auténticos sicarios (uno a sueldo de otros, el otro a costa de su insaciable voracidad). Una vez se lo dije (lo de que se buscara a otro) al explotador que me hacía trabajar unas 60 horas semanales y le sentó mal que tuviera cojones para estar, a la vez, trabajando para otra empresa. Eran tiempos de tres o cuatro horas de sueño al día. Le firmé una hoja en blanco por no partirle su puta crisma.

También quise decirle a la cara a otro gran ‘hipoputa’ o ‘hijócrita’ (o ambas cosas y quizás convenientemente mezcladas) que se buscase otro. Se escondió en su despacho. Pero lo acabó haciendo. Se acabó buscando a otro; ahora tiene un dócil que le chupa el nabo que ha plantado en el jardín, para sacarle lustre y que brille en tiempos revueltos. Y es que este sujeto fariseo e ‘hijócrita’ plantó el nabo en tiempos del PSOE, lo regó en los de IU y ahora le saca brillo con el PP (en realidad se lo chupan para que reluzca, como he dicho); todo un superviviente el tipo ese, se poría decir.

Yo en cambio, de esta gente no aprendo ni a sobrevivir y muero en cada verso, como el poeta. Yo fallecí con el PSOE, también con IU y también con el PP. Habrá que probar con otros matadores… (los que se cargan ideologías, los que matan principios, los que acaban con valores, los que acaban con nosotros, los que acaban con todo).

En una revista de San Sebastián de los Reyes sale una foto en la que aparezco yo. Un amigo la envió a la revista municipal para ilustrar un ‘publi-reportaje’ que ha escrito. Le agradezco que haya empleado esa foto porque lo ha hecho con cariño y porque salgo yo. Pero sobre todo, porque salgo yo en un curso en que me encontré con amigos y compartimos horas de tatami juntos. A raíz de salir la foto publicada otro amigo me preguntó si trabajaba en San Sebastián de los Reyes. Tampoco allí fui profeta. Tuve un gimnasio (el Sempai) y lo traspasé minutos antes de arruinar a mi familia. Pero esa es otra historia. La que ahora cuento es más bien una profecía.

Me adulan diciendo que me adapto como el sauce de la leyenda (la leyenda del yudo, esa del sauce y el cerezo). Yo no me siento flexible para ceder en la tormenta. Tampoco me siento cerezo, ni soy bambú. Soy el enano mudo del cuento de Blancanieves. Solo que a mí no me acaricia la dulce y nacarada niña-mujer. A mí me manosea la puta de su madrastra y yo chillo sin que salga sonido alguno de mi boca. La madrastra –ya lo habréis adivinado- es la zorra de la Sra. Vanidad que corrió a casarse con el padre de Blancanieves, D. Circunspecto, de apellido Poder. Pero ese es otro cuento. Lo que ahora narro es más bien una profecía.

Nos cortaron las ganas de trabajar dejándonos sin trabajo. Nos privatizaron las ganas de soñar vendiendo Lotería y nos pondrán más caro las ganas de envenenarnos subiendo el tabaco. A ver si privatizan la Guardia Civil y pagamos por que nos den una paliza de vez en cuando. Subieron los pisos por las nubes y -¡claro!- el cielo se colapsó. Ni los aviones pudieron salir a volar. También nos jodieron aquello de salir volando.Qué vergüenza ser español en este tiempo de altos vuelos.

Mi profecía es muy cabrona. Me he mordido la lengua y he chupado el veneno que llevo dentro. Predigo plagas y mutilaciones.


Seguirá el SIDA machacando a los que se dan por culo y a los que no (igual se libran algunos de los que nos dan). Esa y otras son las plagas que predigo. Pero también seguirá engrosándose el parque nacional de conductores de sillas de ruedas. En cada Puente u operación salida seguirán estrellándose conductores cabreados por la penúltima subida de carburantes derivados del petróleo. Esas y otras son las mutilaciones que predigo.

Mi profecía es quebrada y escabrosa. Vendrán guerras con violaciones y muerte.

Cada semana mueren varias mujeres asesinadas por cafres cobardes y amariconados acuclillados en rancias teorías machistas. También los periodistas son callados por el rodillo del poder o pagados para cantar –unos en rojo, otros en azul, ninguno en technicolor-. Esas y otras violaciones y guerras profetizo.

Mi profecía es cruel. Habrá siete milenios de vacas flacas (sólo para los pobres) y siete mil años de vacas gordas (sólo para los ricos, los banqueros y los políticos).

Los pobres tendrán que trabajar hasta quebrar sus huesos para mantener a los ricos que darán esclavitud en lugar de trabajo. Los ricos jamás saciarán su apetito por lo que necesitarán más pobres sodomizados y explotados a su servicio (que follen más y con menos condón; que tengan más hijos que trabajen por menos para nuestros hijos, también ricos como nosotros).

Mi profecía es… Mi profecía es mentira y yo lo sé, pero la lanzo por joder, por acojonar, por desahogarme. Todo esto no es una predicción; es un cuento. Pero esa es otra historia ¿a que sí?

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editado por...Wladimiro Martín @ sábado, diciembre 04, 2010

2 Comentarios

At 10/12/10 10:35, Anonymous Anónimo said...

Me ha gustado mucho lo que has escrito.

PD.: Un exalumno que nunca te olvidará. La primera bicicleta de carreras que tuve fue gracias a ti. :-)

Un fuerte abrazo.

 
At 10/1/11 20:00, Anonymous Otro Exalumno Viejuno said...

Pues me uno como otro exalumno que te conoció con alguna cana y arruguilla menos ;) La blogosfera es un pañuelo, ¿quién lo diría…? Mucho tiempo ha pasado desde entonces, pero he de decirte que jamás olvidé el yudo -aunque finalmente tuviera que dejarlo sin llegar a negro-, que siempre me inspiró su filosofía (que tan bien supiste inculcarnos) y que, de un modo u otro, he aplicado muchas veces en mi vida. Espero que sigas cultivando campeones. Un fuerte abrazo Sensei y me alegra saber que sigues en la brecha.

Jon

PD. No se me olvidarán nunca los combates de la Elipa ni los cartoncitos de puntos de las clases.

 

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