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Las cosas de W&CC así como de ALMAYARA.

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domingo, agosto 02, 2009

Reflexiones del comienzo de agosto



(VIENE DE YUDIARIO)

(...)

Cuando un muchacho tira el cinturón tras un duro encuentro de yudo, lo que muestra es su impotencia. Es decir que el enojo enfunda (como un guante, por cierto) su falta. Esa falta es el no llegar y tiene también su antídoto. Hay que entrenar más. (Hasta ahí podíamos llegar)

A lo largo del curso nos pasamos el día animando a nuestros jóvenes a estudiar mucho y a no dejar de entrenar. Nunca nos comprenden y vamos a empezar a simplificar las cosas. Como somos profesores de yudo lo que decimos es que hay que entrenar más. EN-TRE-NAR MÁS. ¿Queda claro?

Tenemos alumnos muy estudiosos y otros que son un desastre. Siempre hemos tenido alumnos estudiosos y otros que confundían libro con ladrillo. Algunos incluso construyeron grandes edificios con esos confundidos ladrillos. Pero no creemos que ningún viejo alumno nos recuerde por lo mucho que le hemos animado a estudiar. En cambio, nosotros recordamos con nombre y dos apellidos a los que dejaron de practicar yudo porque los padres les castigaron por bajo rendimiento académico (total, la mayoría no acabó ni el ciclo de estudios ‘obligatorio’). Bien por esos desorientados padres.

Desde antes de que acabara el curso hemos tenido ausencias prolongas de nuestros alumnos jóvenes (que son estudiantes, a su vez). Cuando acabó el curso (académico) hemos hecho un esfuerzo importante por no suspender las clases y que todos pudieran seguir entrenando. Nos parece un lujo (o una ‘pasada’) que un deportista deje de practicar su deporte ¿favorito? durante cuatro meses al año (junio, julio, agosto, septiembre). En muchos centros (colegios, institutos…) no queda más remedio por la propia idiosincrasia de la institución. Se suspende la actividad y punto. Entonces se suelen escuchar voces en contra.

Ahora que tenemos la posibilidad de continuar con nuestros entrenamientos notamos la ausencia de muchos de nuestros jóvenes alumnos (estudiantes), que luego se muestran enojados ante rivales mejor preparados. ¿Dónde están ahora? Se me ocurre que ‘tocándose el saco escrotal o, en su defecto, repintándose curvas de la cara y depilando capilares del Monte de Venus y cercanías’. Pero sólo se me ocurre, lo de haberlo escrito ha sido un lapsus. Uds. sabrán disculpar.


A pesar del sarcasmo, tenemos que agradecer profundamente a quienes han venido a entrenar con nosotros, en estos días, su esfuerzo. Quiero dejar bien claro que en este tipo de encuentros o reuniones se acaba dejando patente un acto de amistad profunda, lejos del acuerdo tácito que entraña el apuntarse a una actividad, pagar por ella y encntrarse con un profesor que se encarga de la clase. Estamos hablando de momentos elegido libremente y seleccionados de entre otros. Estamos hablando de un acto volitivo que, las más de las veces, descarta otros muchos. Por eso, quien esto escribe, humilde profesor de yudo desde hace lustros, le da tanta importancia a la cuestión.

En el último entrenamiento tuvimos sobre el tatami a diez yudocas (y el profe), dispuestos a sudar juntos. Nos visitó el quinto dan Rodolfo Cruz con magníficas noticias que acabarán trascendiendo a todo el grupo (seguro). Se vino a despedir de nosotros la fenomenal yudoca y yu-yitsuca Leticia Rodríguez. Fue estupendo. Pero hay más.

Erick, por ejemplo, acudió tras su clase de natación, pero todavía tuvo tiempo de participar casi 40 minutos en nuestra sesión. Bien por él. (También podía haber dejado su natación, por un día, y darle duro a su próximo objetivo de sacarse el cinturón negro, para lo que no se precisa nadar, ni guardar la ropa). También tuvimos con nosotros por primera vez, este verano, a Sonia Sieiro que, seguramente es la yudoca de nuestra escuela que más ha entrenado en este tiempo, entre concentraciones y más concentraciones. Eso sí, se marchó a las nueve, seguramente para ir a pasear con sus amigas (y eso que tiene depositadas fundadas esperanzas de completar un curso extraordinario la próxima temporada). Esa media horita… ¡qué importante debía de ser!


Propósito de enmienda

Es posible que esperemos, un año más, a que llegue enero para hacer propósito de enmienda. ‘Dejar de fumar’, ‘adelgazar’, ‘estudiar más’… Hay tópicos y todo. Lo malo es perpetuar las cosas porque se entra en círculo y ya se sabe que, en esos casos, se llega al punto de partida y vuelta a empezar.

Nosotros ya hace muchos años que conseguimos una salida de círculo. No sabemos si fue para bien, pero andamos por otros derroteros… en línea recta hacia nuestro cruel final (al menos no damos rodeos y lo tenemos claro… ¡derechitos a la muerte y sin atajos! Eso sí, déjennos nuestro tiempo, que no pensamos morirnos en toda nuestra vida ¿vale?)



Lo que descubrimos un día es que no queremos a volver a engañarnos Que nos engañen otros (los amigos, la familia… que para eso estamos; para perdonar y seguir sintiéndonos vivos el ratillo que nos queda). No es que sea fácil esta ecuación de la honestidad donde se suman dos y salen dos, aunque luego cuentan las unidades, los pares y multitud de cosas más. Pero siempre sin mentir. (¡Qué complicado!)

Cada vez que conozco a un gran tipo (como yo, modestia aparte) siempre pienso en lo mismo. ¿Cómo habrá conseguido acabar con el hijodeputa que todos llevamos dentro? A mi me costó lo mío y, aún hoy día, le ando corriendo a gorrazos a cada rato. (Le tengo que tener a raya o me mata). Claro que para eso tenemos nuestros vomitorios, como el YUDIARIO y el propio WLADIARIO y otros muchos, menos tangibles, pero igual de plausibles.

Queridos jóvenes, dejad de engañar a la única persona que importa; a vosotros mismos.

¿Será posible?

De todas maneras me leo y no me entiendo. O sea que hemos completado un curso memorable y me despido, muy contento, pero dando caña. ¡Qué carácter!

¿Y si no doy caña yo, quién nos la da? ¿O es que ya hemos acabado algo? ¿Qué es lo que hemos ganado, cabrones? Pues no nos queda nada…

El día que nos miremos todos al ombligo, ombligo seremos (poca cosa). Alguno tiene que andar de mosca cojonera o acabaremos todos con las manos ocupadas todo el santo día en explorar el saco escrotal o configurando el orden de los capilares más molestos de las zonas sacras. Ya lo habíamos dicho.

Estamos a escasos centímetros de empezar a restringir nuestros esfuerzos; de empezar a poner filtros y hacernos pelín selectivos (nada de nazismos de momento, tranquilos). Pero eso de 'café para todos', ni lo hemos inventado nosotros ni lo vamos a suscribir. Antes al contrario, que cada palo aguante su vela o que cada perro se lama su pijo (el que llegue, que ya es fortuna, por cierto).

Estamos indignados con algunas cosillas que se acaban escapando como si no tuvieran importancia. Por ejemplo, eso que hemos deslizado antes de que sea el profesor el que inicie un aplauso al acabar una clase. Lo hace para premiar a alumnos que, la mitad de las veces se han esforzado poco en las clases, junto a otros muy meritorios y se llevan todos la ovación. (Nada de café para todos).

Estamos hasta los pelos (que nosotros no nos depilamos, quizás por eso) de los que faltan por la natación (así se ahoguen en un vaso de mentiras), por los estudios (de chicha y nabo de una ESO de mierda o de un Bachillerato de tres al cuarto… ni que fueran para Nobel). También de los que escogen el teatro (menuda pantomima), el rato en el parque, el ‘shopping’, el dolor, la pereza, la molicie, la estulticia. Empiezan a aburrirnos los que nos responden como la centella, como si tuvieran la respuesta preparada. Nos dan asco los que discuten las normas que nos esforzamos en cumplir los primeros, cuando a nosotros nos sobra disciplina y a ellos les falta vergüenza. Nos revuelven las tripas los políticos de España (de toda España). Sólo salvamos a unos pocos que conocemos bien y que no nos explicamos como no huyen ahora que pueden. ¿Es que no ven caer bajo sus pies los granos de arena del reloj en que se han metido y cuya caída les lleva antes o después al mismo pozo de mierda en que se encuentran todos ellos (y chapoteando como cerdos)?

Ya no vamos a aguantar más a los niños maleducados que precisan seis o siete veces la misma indicación… como mínimo aprovechamos para cagarnos en su ‘pura’ estampa y en todos sus ancestros. Así se saquen los ojos entre ellos, como cuervos de refrán.

A los que restan en vez de sumar, a los que tuercen la mueca en lugar de sonreír, a los que critican en lugar de aconsejar les deseamos feliz verano y que no vuelvan. A los que se quedan insatisfechos trasladando la responsabilidad fuera de su piel, también les deseamos feliz verano y quemaduras de tercer grado en su insensible cutis mental. A los que no cuidan lo de todos sin darse cuenta de que es de ellos, les animamos a emprender un largo crucero en un barco que jamás encuentre el camino de vuelta (que manden postales, eso sí, para que quien quiera les tenga envidia).

Lo que dura, dura.

Ya sabéis lo del chiste. Pero lo traemos aquí para recordar que en esta vida (por definición) nada es perdurable. Algunos se creen que quienes estamos de referentes, lo estamos ‘in eternis’. De eso nada. Y no sólo hablo de las decepciones a que estamos sujetos todos en esta vida. (Algunos lo descubrieron al abrir la puerta del dormitorio de sus papás, en mal momento –mal momento para el de la irrupción, bueno, hasta entonces, para los interrumpidos-).

Igual en una de estas nos toca la Lotería (hay muchas, ojo y las hay que no se juegan con boleto). Lo mismo el azar nos coloca la bolita en la casilla indicada. Nos sobran los redaños, que lo sepáis y no nos gusta amenazar. Así es que tomaos esto como otro lapsus, por favor.

Ya hemos andado descalzos, mucho antes de que tuvierais, algunos de vosotros, los primeros zapatos. Con los pies desnudos hemos pisado las brasas del camino de la indiferencia. Nuestros quemados pies aún sostienen nuestra mole (de estulticia). Pero sabemos dónde nos llevan aunque cada vez les cueste más. Algo hemos aprendido entre quemadura y quemadura. Y ahora, si queréis me llamáis viejo. (Pues no me queda cuerda...)

En una de estas nos vamos todos y quedará sólo la historia. Entre tanto, vamos a ver si nos libramos de alguno de los del ‘mal rollo’. Alejaos de mi y de los míos, impíos sarracenos. Alejad vuestras malas influencias de mis seres,. Desapareced de mi vista follones, malandrines, bellacos... No torzáis mi sonrisa infantil, oculta entre los pliegues de mi rostro encurtido por los años que lo han abofeteado.

Cuando pongan la lápida, al menos grabad: “éste, lo intentó”. Después, si queréis, orinad encima. Ya crecerá alguna flor silvestre, de las que saben aguantar la salitrosa urea.

Dadme oxígeno, que me estáis matando



Lo de coger aire es literal. Cuando se vicia donde pretendes vivir, has de abrir la ventana y dar una bocanada. Por cierto, por una de las ventanas de nuestro doyo no podrás hacerlo. La persiana lleva rota desde hace meses y no parece haber intención de repararla. Así deja de enrollarse… Ya me podía pasar a mí, que te estoy dando una paliza, que ya me vale.

Bueno, llegados a este punto (de paliza), conviene dejar alguna expectativa. Por ejemplo, ‘vamos a cambiarlo todo, para no cambiar nada’. Espero que os valga esta perla. Si no… ahí va otra.

A veces juego a consultar un famoso libro oriental. Lo he hecho unas pocas veces (muy pocas) y lo hago al azar. Ayer consulté una página por donde le dio al libro por abrirse. Marcaba el número 16; a eso no le encontré ninguna ocurrencia... ¡cosas del azar!

Lo bueno vino al leer el contenido. Resulta que el 16 es el ‘Yü’; nada menos. Me quedé flipado. Y su traducción es ‘El Entusiasmo’. Y yo hablando de ensoñaciones… ¿¡Qué mas sueño que el ‘entusiasmo’!?

Según el librito, este número dice: “El funcionario director encuentra solicitud y obediencia por parte de todas las demás líneas que son débiles. El signo superior primario (Chen) tiene por atributo el movimiento. El signo inferior (K’un) es la obediencia, la fervorosa entrega. Comienza pues un movimiento que se encuentra con el fervor y actúa en consecuencia en forma que apasiona, entusiasmo. Gran significación tiene además la ley del movimiento en la línea de menor resistencia, que en este signo se expresa como ley del acontecer natural y de la vida humana.

Como ‘Dictamen’ el propio texto indica: “Es propicio designar ayudantes y hacer marchar ejércitos”.

Os nombro a todos ayudantes (ayudadme por Alá, por Tutatis o por lo que más queráis). Sacadme de ésta o dejadme un ratillo para respirar. Prometo volver como nuevo (igual de cascarrabias, pero renovado). Temblad.


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editado por...Wladimiro Martín @ domingo, agosto 02, 2009